Las fuerzas sirias bombardearon el sábado diversas zonas rebeldes en el centro y norte de Siria en una nueva acometida con la intención de sofocar el levantamiento contra el presidente Bashar Assad, pero fueron recibidas por una tenaz resistencia de los desertores del ejército, informaron varios activistas.

Una gran parte de los enfrentamientos del día recayó en la ciudad nororiental de Saraqeb, donde — según los activistas — las tropas del régimen apoyadas con tanques ingresaron por el norte con un duro ataque de artillería.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, informó que la lucha llegó al principal distrito comercial donde los desertores militares dañaron un tanque y tres vehículos blindados de personal. En la noche del sábado, dijo que dos insurgentes y nueve efectivos gubernamentales murieron en los combates.

"Grandes cantidades de habitantes están huyendo de la ciudad", denunció Rami Abdul-Rahman, líder del Observatorio que tiene una red de activistas en Siria. "La gente abandona la localidad por algún tiempo pero después del ataque de hoy la situación se ha intensificado".

Las fuerzas gubernamentales también atacaron con artillería la ciudad central de Homs y el pueblo cercano de al-Qusair. En videos colocados el sábado por activistas en internet se observan explosiones en zonas residenciales que levantan grandes bolas de fuego y enormes columnas de humo negro.

El Observatorio dijo que 14 personas fueron muertas el sábado en la provincia de Homs. Otro grupo activista, Comités Locales de Coordinación, estimó que los muertos fueron 24. Ambas organizaciones informaron que al menos 40 personas fueron muertas en el país.

El gobierno sirio inició una ofensiva hace dos meses y conquistó varios reductos insurgentes: la capital regional y otras aldeas en la provincia noroccidental de Idlib, fronteriza con Turquía, las provincias centrales de Hama y Homs, y la zona oriental de Deir el-Zour, rica en petróleo y en la frontera con Irak.

Saraqeb, en la provincia norteña de Idlib, había permanecido en manos de los insurgentes desde hace meses.

El ataque contra Saraqeb tuvo lugar 11 días después de capturar los soldados del gobierno la población de Idlib, la capital provincial, que desde hace meses se encontraba en manos de los insurgentes.

Las Naciones Unidas sostienen que en el levantamiento sirio han muerto más de 8.000 personas, muchas de ellas manifestantes civiles.