Los líderes de las pandillas salvadoreñas, que acordaron una tregua para bajar los índices de homicidios, negaron que hayan negociado con el gobierno.

"Nunca. Ni estamos dispuestos a negociar con el Gobierno. Ni yo ni nadie en Zacatecoluca (Zacatraz, cárcel de máxima seguridad), ni en ninguna otra cárcel han negociado con el Gobierno", dijo el vocero de la Mara Salvatrucha Romeo Enrique Henríquez conocido como "El Diablo" en una entrevista al Diario de Hoy.

"Esto es un acuerdo entre las pandillas que tenemos años de estarlo pensando, ahora es el momento maduro, y se ofreció la oportunidad con la intervención de la gente correcta", agregó en la entrevista publicada el viernes por el rotativo.

El analista Roberto Rubio, de la Fundación Nacional para el Desarrollo, dijo a The Associated Press que se trata de "un primer paso que hay que valor positivamente... ha habido un dialogo, un entendimiento con la participación de la iglesia para no matarse entre ellos y eso es importante".

Sostuvo que "indudablemente hubo concesiones, como el traslado de cárceles y en eso tuvo que intervenir el gobierno, pero no creo que sea una negociación".

La versión periodística dijo que "El Diablo" informó que tuvieron conversaciones con el obispo castrense Fabio Colindres y el ex comandante guerrillero Raúl Mijango.

La polémica sobre supuestas negociaciones entre el gobierno y las pandillas surgió luego del traslado de 30 reos de alta peligrosidad de la cárcel de máxima seguridad Zacatraz, a otras prisiones comunes donde conviven con cientos de integrantes de sus organizaciones.

"Si (el obispo) lo hizo respetando la Ley no le veo problema, pero no hay transparencia, no se sabe qué negociaron, a cambio de qué, y nadie puede asegurar que los pandilleros con los que negociaron mandan a todos los grupos pandilleriles", declaró el analista Roberto Cañas.

"Lo positivo es la disminución temporal de homicidios, lo negativo es que no se sabe cuanto va a durar", agregó.

El Diablo, aseguró, sin identificarlos, que en el pasado ha conversado con dirigentes del Partido Arena, que gobernó el país durante 20 años (1989-2009), y del ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, actualmente en el poder, "y estamos hartos de tratar con políticos".

"Hemos decidido tratar con personas como monseñor (Colindres) y Raúl (Mijango) que lo hacen por vocación, no por oportunismo", manifestó.

Por su parte, Carlos Ernesto Mojica, alias "El Viejo Lín", líder de la pandilla del barrio 18 y entrevistado por el diario también en la prisión, aseguró que durante años "hemos buscando acercamientos con los gobiernos y siempre hemos sido engañados".

"Tenés que entender que lo que hemos logrado ahora es un proceso interno, primero en la pandilla y luego con la otra pandilla, con el objetivo de parar la violencia", señaló.

Rubio advirtió que con esta tregua entre ellos, "las pandillas han dejado abiertas las puertas para que esto no sea algo transitorio, que no sea solo entre ellos. Abre la posibilidad que pueda haber un desmontaje de las violencia con su integración a la sociedad".

Pero señaló que el desmontaje de la violencia provocada por las pandillas, es posible, "siempre y cuando tengan alternativas, siempre y cuando tengan una respuesta de la sociedad y del Estado".

Colindres admitió el martes en una rueda de prensa que abogó ante el ministro de Justicia y Seguridad Pública, general David Munguía Payés, por algunos reos con severos problemas de salud que purgan sus penas Zacatraz.

Pero afirmó que "la Iglesia jamás pidió vulnerar el sistema legal" para favorecer a los pandilleros a cambio que bajen el indice de homicidios en el país.

"Nunca hablamos de una negociación entre el gobierno y las pandillas, ni entre la Iglesia y pandillas, estábamos mediando en un entendimiento entre líderes de pandillas rivales, para frenar la violencia", manifestó.

En El Salvador, las pandillas establecidas en populosos barrios del país, están conformadas por unos 20.000 jóvenes y adolescentes. Alrededor de 9.300 están presos, según cifras policiales.

Las pandillas que comenzaron como organizaciones de unos pocos jóvenes inconformes se han convertidos en bandas de criminales, y según la policía, son los responsables de asesinatos, extorsiones y hechos delincuenciales en diferentes zonas del país.