Los propietarios de autos eléctricos que se jactan de cuidar el medio ambiente ahora se encuentran en un dilema, mientras el gobierno japonés maniobra para reanudar la operación de decenas de plantas nucleares que estuvieron detenidas luego de las fusiones del año pasado.

Durante décadas, la generación nuclear ha sido una crucial fuente de energía para Japón. Sin embargo, las fusiones de reactores nucleares en la planta Fukushima Dai-ichi, desatadas por el maremoto han generado un debate nacional sobre la manera de abastecer de energía eléctrica al país en el futuro.

Los vehículos eléctricos, que por mucho tiempo han sido promovidos como una alternativa limpia y sin emisiones en contraposición a los que funcionan con combustibles fósiles, corren ahora el riesgo de ser empañados por su asociación con el desastre nuclear.

En caso de que la fuente clave de energía siga residiendo en las plantas nucleares, "entonces la imagen ecológica del vehículo eléctrico quedará hecha añicos, tal vez hasta el punto de que será irreparable", dijo Ryuichi Kino, autor de libros sobre energía nuclear y tecnología híbrida. "Tengo la sensación de que es muy posible que esto podría suceder".

Poco después que el tsunami azotó en la planta el 11 de marzo del año pasado, el gobierno japonés redujo los planes de que la energía nuclear proveyera un tercio de las necesidades de electricidad de Japón a la mitad.

Pero Japón no ha abandonado la energía nuclear por completo. Pese a que la crisis de la planta de Fukushima puso de manifiesto los riesgos de esta fuente, el gobierno desea reanudar la operación de algunos de los 54 reactores del país una vez que las revisiones de seguridad sean completadas.

Los críticos aseguran que las revisiones no son suficientes y que el daño causado por el peor desastre nuclear desde Chernóbil ha crecido considerablemente, con la posibilidad de que permanezcan contaminados con radiación durante décadas tanto el radio de 20 kilómetros (12 millas) de acceso prohibido alrededor de Fukushima, como un territorio más amplio.

Los vehículos eléctricos presentaban problemas de ventas incluso antes del desastre de Fukushima. Y su imagen ecológica tiene un punto débil dado que la generación de electricidad, a menos que sea solar, eólica o de alguna otra forma de energía limpia, emite gases contaminantes.

Nissan, líder en vehículos eléctricos, ha vendido solamente 25.000 autos Leaf alrededor del mundo desde finales de 2010, entre ellos 12.000 en Japón. La gigante automotriz espera vender 1,5 millones de vehículos eléctricos en todo el mundo para 2015 en colaboración con su socio Renault SA de Francia.