La presidenta Cristina Fernández reveló un informe secreto de 1983 que responsabiliza a la dictadura militar de la errónea decisión de ir a la guerra con Gran Bretaña por las islas Malvinas, en momentos en que se ha intensificado el reclamo argentino de soberanía sobre el archipiélago que, ha reiterado la mandataria, excluye la vía bélica.

Fernández había anunciado hace semanas la difusión del llamado "Informe Rattenbach" señalando que la historia demostraba claramente que el conflicto no fue una decisión del pueblo argentino sino producto de la insensatez de un gobierno militar que afrontaba numerosos problemas, entre ellos la crisis económica y los crecientes reclamos por las violaciones a los derechos humanos.

Según el documento elaborado por el fallecido teniente general Benjamín Rattenbach y difundido el jueves por la noche de forma pública, la última dictadura (1976-1983) condujo al país a la guerra "sin la adecuada preparación" y los errores que cometió causaron la derrota. En ese sentido, señala que el régimen de facto contradijo "normas esenciales de planificación" y llevó a cabo "errores y omisiones fundamentales que afectaron la orientación estratégica militar".

Ya se conocían desde hace años versiones no oficiales del informe secreto que comenzó a elaborarse a principios de diciembre de 1982, seis meses después del fin de la guerra, por orden del entonces presidente de facto Reynaldo Bignone. El jerarca militar lo declaró secreto de Estado.

A cargo de su elaboración estuvo una comisión integrada por militares que encabezó Rattenbach. Poco después de concluirlo, el teniente general falleció.

El informe, de 17 volúmenes y subido en la página de internet de la presidencia, responsabiliza directamente a Leopoldo Galtieri, presidente de facto en 1982, del amargo fracaso argentino. Analiza además la actuación de cada una de las tres fuerzas armadas en la guerra de 74 días con los británicos por el archipiélago situado en el Atlántico sur.

El 2 de abril de 1982 se produjo el desembarco argentino en las Malvinas, que el país reclama a Gran Bretaña desde 1833, y el 14 de junio de ese mismo año los militares firmaron la capitulación.

Fernández hizo público el informe en un acto en la casa de gobierno, en medio de una escalada diplomática con Londres por el reclamo de soberanía de las islas y a pocos días de la conmemoración del trigésimo aniversario del conflicto armado.

"Una de las intenciones de difundirlo ahora es porque se cumplen los 30 años de la guerra y había que terminar de cerrar la memoria sobre un periodo histórico y sobre la cuestión de los derechos humanos, que es la actuación de los militares argentinos" en la dictadura, dijo a The Associated Press el politólogo Vicente Palermo.

Por otro lado, señaló Palermo --miembro del Centro de Investigaciones Políticas--, también está la intención de Fernández de "focalizarse en la responsabilidad de los militares y exculpar al pueblo argentino" del enfrentamiento.

"Pero hay que tener en cuenta que al abrir el examen de ese periodo se abren muchas cosas más... como es el apoyo con el que contaron las fuerzas armadas por parte de los argentinos en aquel entonces", objetó el analista.

Buena parte del pueblo argentino y del arco político respaldó la decisión de ir a la guerra al inicio del conflicto, como se hizo evidente en las masivas manifestaciones callejeras de aquel entonces.

Sobre el ejército, el informe afirma que numerosos soldados fueron enviados al lugar sin haber completado la instrucción elemental en tiro y combate. Señala que se trataba de "tropas no adaptadas ni equipadas para soportar el clima y las condiciones de vida en el teatro de operaciones", las cuales combatieron contra "un enemigo altamente capacitado y equipado".

La armada y la fuerza aérea no se hallaban operacionalmente listas "para enfrentar esa hipótesis de guerra inédita" y se descuidaron "tareas de control de la población civil, ya que a través de ella el enemigo pudo obtener información que le resultó de especial importancia".

Además "desde el comando militar en Malvinas se indujo, en el espíritu de cuadros y tropas, la idea preconcebida de que no iba a existir un enfrentamiento bélico y de que la situación se dirimiría en el terreno diplomático, lo cual afectó la disposición espiritual de sus fuerzas y la disposición para el combate".

La justicia federal investiga las denuncias de ex combatientes que dicen haber sufrido violaciones a los derechos humanos cometidas por sus superiores en Malvinas.

Al presentar el informe, Fernández indicó que se obviaron "el nombre de una persona que en ese momento era personal de inteligencia de la Nación y que aún sigue siendo miembro activo" y el de un isleño que ayudó a las fuerzas armadas argentinas.

La creciente tensión entre Buenos Aires y Londres de las últimas semanas se ha manifestado en la activa campaña argentina para recabar apoyo de Latinoamérica a su reclamo y su queja ante las Naciones Unidas acusando a Gran Bretaña de militarizar el Atlántico sur con el envío de un buque de guerra. A su vez pidió a 20 compañías nacionales y extranjeras que dejen de importar productos del Reino Unido.

Argentina también advirtió que iniciará acciones legales en el país y en el exterior contra las petroleras que exploran en aguas de las islas y las empresas que les brindan asistencia logística y servicios financieros.

El jueves se cumplió el primer paso de esa estrategia: Argentina advirtió a las bolsas de Nueva York y Londres que cinco petroleras exploran de forma "ilegal" hidrocarburos en las Malvinas.

Para los habitantes de las islas, el país sudamericano no está disparando armas pero sí realizando una guerra económica contra el archipiélago.

"No pueden negar que están poniendo a las islas bajo una presión económica masiva, desde intentar llevar a las petroleras a la justicia internacional, no sé bajo qué cargo, hasta amenazar a los negocios británicos en Argentina", dijo el viernes Roger Edwards, presidente de la Asamblea Legislativa de las islas.

Fernández a su vez se volvió a referir el jueves a la disputa con Gran Bretaña al afirmar que "a quienes levantan banderas de militarización les digo que hay que resolver las diferencias y conflictos de otro modo, la Argentina siempre va a estar del lado de la paz".

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Los periodistas de AP en Buenos Aires Débora Rey y Michael Warren contribuyeron con esta información.