El secretario de estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, desestimó insinuaciones de que el gobierno comunista de Cuba podría explotar el inminente viaje del papa Benedicto XVI como herramienta de propaganda y opinó que la visita contribuirá a promover la democracia en la isla.

El cardenal, número dos en la jerarquía de la Santa Sede, dijo que espera una manifestación de apoyo al pontífice debido a que es la cabeza de la Iglesia católica y que la visita repercutirá favorablemente en la Iglesia cubana.

"No creo que la visita sea explotada por el gobierno", dijo Bertone al diario La Stampa, de Turín, en una entrevista publicada el jueves. "De hecho, creo que el gobierno y el pueblo cubano se extremarán por dar la bienvenida al Papa y le mostrarán la estima y confianza que merece el líder de la Iglesia católica".

Benedicto, de 84 años, partirá de Roma el viernes para una visita de seis días que lo llevará primero a México y después a Cuba el 26 de marzo. Será el segundo viaje a Latinoamérica — el primero fue a Brasil — y no faltarán las comparaciones con su antecesor, Juan Pablo II, que hizo cinco visitas a México y un histórico viaje a Cuba en 1998.

Por empezar, se plantea la cuestión de un encuentro entre el Papa y Fidel Castro. Durante la visita de Juan Pablo, Castro dejó de lado su traje de fajina para vestir traje y corbata al recibir al Papa en el aeropuerto, y después se reunieron en privado.

El líder revolucionario desde entonces ha sido reemplazado como presidente por su hermano Raúl Castro, quien esta vez manejará la recepción y reuniones. Aunque la agenda oficial no incluye una reunión de Benedicto con Fidel Castro, se cree generalmente que ocurrirá.

El gobierno comunista y unipartidista de Cuba nunca proscribió la religión, pero expulsó sacerdotes y cerró escuelas religiosas cuando Fidel Castro se adueñó del poder en 1959. Las tensiones se aliviaron a principios de la década del 90 cuando el gobierno retiró las referencias al ateísmo en la constitución y permitió que personas de toda creencia se afiliaran al Partido Comunista.

La visita de Juan Pablo en 1998 mejoró las relaciones.

Pero los problemas persisten. Pese a años de gestiones, la Iglesia prácticamente no tiene acceso a la radio o televisión estatales, no se le permite administrar escuelas ni ha recibido autorización para construir nuevos templos. La isla de 11,2 millones de habitantes tiene apenas 361 sacerdotes, muchos de ellos no cubanos. Antes de 1959 había 700 sacerdotes para una población de seis millones.

Bertone citó las prohibiciones de escuelas y la construcción de templos en la entrevista, diciendo que era una cuestión que debía resolverse.

"Pero después de 14 años (desde la visita de Juan Pablo) no hay duda de que la visita actual del Papa Benedicto XVI ayudará al proceso de desarrollo hacia la democracia y abrirá nuevos espacios para la presencia y actividad de la Iglesia", dijo Bertone según la entrevista.