Un alto oficial dijo el jueves que datos aportados por desmovilizados de las FARC contribuyeron al operativo contra un campamento rebelde en el que murieron al menos 33 supuestos guerrilleros.

El ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón dijo que la fuerza pública dio muerte a 39 presuntos rebeldes de las FARC en distintos operativos en el país entre martes y miércoles, de los cuales el más contundente fue un bombardeo la madrugada del miércoles en una zona rural de Arauquita, en el departamento de Arauca y a unos 400 kilómetros al noreste de Bogotá, en la frontera con Venezuela. Al menos 33 presuntos insurgentes fallecieron en el bombardeo, de acuerdo con Pinzón.

El jueves el comandante de la fuerza aérea colombiana, general Tito Pinilla, dijo a la emisora Caracol que desmovilizados de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aportaron algunos datos que condujeron al ataque de la fuerza pública al campamento guerrillero en Arauquita.

Sin embargo, Pinilla no ofreció detalles de la información que ofrecieron esos desmovilizados y cuántos eran esos ex rebeldes.

Los mandos militares han dicho que no habrá pago de recompensa porque la mayor parte de los datos para planear el ataque provinieron de sus labores de inteligencia policial y militar. Pinilla agregó que el bombardeo sólo duró tres minutos.

El comandante de la fuerza aérea ha dicho que en el ataque participaron cinco aviones Super Tucano.

Fue una operación que "no duró más de tres minutos desde el punto de vista de la fuerza aérea", dijo Pinilla declinando dar mayores datos alegando razones de seguridad.

Tras el ataque aéreo entraron tropas de tierra del ejército, según ha dicho el ministro de Defensa.

Imágenes de televisoras locales mostraron a soldados con mascarillas blancas cubriéndoles la nariz y guantes plásticos bajando de helicópteros militares a más de una docena de cadáveres de los supuestos rebeldes muertos envueltos en sábanas blancas, algunas manchadas de sangre. Los cuerpos fueron colocados sobre la grama de una sede militar en el departamento de Arauca, en el noreste del país.

Carlos Eduardo Valdés, director del Instituto Nacional de Medicina Legal, confirmó telefónicamente a The Associated Press que a la morgue de Arauca ingresaron 36 cadáveres tarde la noche del miércoles, pero que carecía de otros detalles.