El papa Benedicto XVI condenó la violencia del narcotráfico en México, país al que llega el viernes dispuesto a demostrar sus dotes de comunicación en materia de fe y de doctrina, ante un pueblo cuya apasionada adoración por su antecesor podría restar brillo a su mensaje de paz y fe inquebrantable.

A bordo del vuelo especial de Alitalia que aterrizaría más tarde en México, el pontífice instó además a los cubanos a dialogar en busca de nuevos modelos que reemplacen el marxismo, en el comienzo de un peregrinaje de una semana que abarcará México y Cuba.

El pontífice de 85 años habló a la prensa por la mañana, después de desayunar a bordo del avión papal.

Consideró que la "idolatría del dinero" es la causa subyacente de la violencia que se ha cobrado más de 47.000 vidas en México desde 2006, cuando el gobierno intensificó su combate al narcotráfico.

Además, el Papa consideró evidente que la ideología marxista abrazada actualmente por Cuba "no responde ya a la realidad", e instó a los cubanos a encontrar "nuevos modelos", con paciencia y en una forma constructiva.

El papa Juan Pablo II fue recibido de forma apoteósica en sus cinco visitas a México, cuyos fieles lo consideran hoy prácticamente uno de los santos patronos de la nación. En contraste, no hubo grandes muestras de entusiasmo ante la llegada del nuevo Papa, más austero y menos carismático a poco de su visita a Guanajuato, un estado conservador situado en el centro de México.

En el emplazamiento más católico de la nación, según las estadísticas oficiales, los lugares para acoger a centenares de miles de peregrinos estaban virtualmente vacíos. Además, el tránsito rodado no parecía mayor que el ordinario.

El presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Carlos Aguiar, cree que los fieles comenzarán a llegar el viernes.

El nuncio apostólico, Christopher Pierre, consideró que la visita permitirá al pueblo mexicano, reconocido por tener una cercanía con su antecesor Juan Pablo II, "descubrir al papa" Benedicto XVI y "su capacidad de comunicación, su capacidad de hablar profundamente, sencillamente".

Hubo algunas muestras de entusiasmo por el primer viaje de Benedicto a México. Un grupo de unas 60 personas que dijeron ser católicas pero no afiliadas a iglesia alguna quemaron maleza para adecentar las inmediaciones de la ruta que seguirá el Papa desde el aeropuerto a la escuela católica donde pasará sus tres días de estancia en el país.

"Es la primera vez que un Papa visita nuestra comunidad. Estamos encantados", dijo María Belén, un ama de casa de 36 años, mientras barría una acera. Varios jóvenes vendían banderas con los colores del Vaticano, aunque muy pocos conductores se detuvieron a comprarlas.

La mayor multitud pareció estar formada por miles de personas congregadas ante una iglesia de otro credo cristiano, situada junto a la rampa de salida de la autopista que conduce al Parque del Bicentenario, cerca de la ciudad de Silao, donde Benedicto oficiará misa el domingo.

"No Somos Catílicos Romanos. Somos La Iglesia de La Luz del Mundo", proclamaba un enorme cartel desplegado a la vista de los conductores.

De cualquier forma, el mensaje de Benedicto representaría un alivio para muchos fieles angustiados por la violencia de las drogas en el país.

"Existe una inmensa paz que necesitamos en México debido a la inseguridad", dijo Marcela Argüello, un ama de casa de 26 años que piensa sumarse a la multitud que jalonará la ruta de la caravana papal en la ciudad de León.

México ha sido traumatizado por la muerte de más de 47.000 personas debido a la violencia del narcotráfico en menos de seis años, y aunque Guanajuato está lejos de las principales rutas de la droga, la sombra de ese conflicto cubre todo el país.

"Sí, se habla también de violencia, no hay que esconderlo, pero les puedo decir como representante del Santo Padre... (que) hay mucho más en México que la violencia", afirmó el nuncio Pierre.

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Dario López-Mills contribuyó a este artículo.