Estudiantes, trabajadores e integrantes de organizaciones sociales se sumaron a cientos de indígenas que llegaron el jueves a la capital tras caminar15 días desde sus comunidades para protestar contra la minería a gran escala y la extensión de la frontera petrolera.

Al mismo tiempo, miles de simpatizantes del presidente Rafael Correa acudieron a una concentración en apoyo a su líder.

Unos 1.200 indígenas iniciaron su marcha el 8 de marzo en la población de El Pangui en la amazonia, cerca de donde está autorizada la primera y la más grande explotación minera a cielo abierto del país a favor de la empresa china Ecuacorriente, que extraerá cobre y otros minerales.

El dirigente de la etnia shuar, en cuyas tierras se explotará el cobre, Tzamarenda Naychapi, declaró a la The Associated Press que "vamos a hacer respetar nuestros derechos, venimos a decir al presidente que nos somos ignorantes, que sabemos lo que está haciendo con la explotación minera ... queremos defender la tierra, la selva".

Este dirigente, formó parte de los 1.200 indígenas que marcharon unos 700 kilómetros desde el sur de la amazonia hasta la capital ecuatoriana, en donde se les sumaron miles de integrantes de organizaciones sociales y estudiantes que finalmente se congregaron en un parque, de donde miles de simpatizantes del gobierno debieron ser desalojados pacíficamente por la policía minutos antes para evitar roces entre ambos bandos.

Tanto la marcha indígena como la de seguidores de Correa fueron custodiadas por la policia.

El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), Humberto Cholango, dijo a la AP que "el gobierno ha roto la constitución cuando ha autorizado la minería a gran escala en una zona protegida de la selva de nuestro país, estamos dispuestos luchar para defender nuestra madre naturaleza".

Añadió que "somos defensores de los intereses de los ecuatorianos, no somos golpistas como dice el presidente Correa".

Uno de los más altos dirigentes de la CONAIE, Delfín Tenesaca, dijo a la AP "queremos detener el entreguismo de nuestros recursos naturales a las transnacionales mineras chinas".

"Queremos la redistribución de la tierra y el agua, el estado tiene una gran deuda con los indígenas con respecto a tierras, a los mineros les ha entregado 4 millones de hectáreas y a los campesinos nos han dado 11.000 hectáreas, por eso estamos movilizados".

Previamente, Tenesaca había dicho que si el gobierno está dispuesto a conversar con los indígenas "deberá ser el presidente (Correa) quien nos reciba y además debe eliminar todo contrato minero, con el fin de respetar la constitución que prohibe todo tipo de explotación minera en los parques, reservas ecológicas y fuentes de agua".

Los más altos dirigentes de la CONAIE serían recibidos por el presidente de la Asamblea, Fernando Cordero.

Correa dijo en una entrevista con radio Pública que "se han tomado todas las medidas de seguridad para que ellos (los opositores) se manifiesten en democracia y con todo su derecho".

También abrió la posibilidad de diálogo con los dirigentes indígenas cuando en un discurso ante miles de sus simpatizantes afirmó que "les hemos dicho, '¿quieren conversar?', perfecto, pero con la gente bien intencionada, sana, para eso no necesitan marchas, siempre estamos dispuestos al diálogo".

"Con la dirigencia indígena sana, sabemos que está equivocada, pero podemos conversar siempre", señaló.

Para una reunión con los dirigentes opositores, Correa designó a la ministra de coordinación Política, Betty Tola.

El presidente de la Asamblea, Fernando Cordero e integrante del partido de gobierno Alianza País, dijo ante los partidarios gubernamentales que "la nueva minería es responsable sin dañar la naturaleza, además de dar recursos para todo el Ecuador, tiene que quedar una buena parte de esos recursos en las ciudades, en las parroquias rurales, en donde se hacen procesos extractivos".

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Gonzalo Solano está en Twitter como https://twitter.com/‥!/GESolano