Brasil ve un clima de respeto y cordialidad en sus relaciones con la FIFA en los preparativos para el Mundial de 2014, después de un corto circuito entre las partes provocado por las declaraciones de un alto funcionario del organismo rector del fútbol mundial, afirmó el jueves el ministro de Deporte, Aldo Rebelo.

No obstante, el titular del deporte brasileño mantuvo cautela sobre la posibilidad de volver a aceptar al secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, como interlocutor, luego de que éste declarara que Brasil necesitaba "una patada en el trasero" para acelerar los preparativos para el Mundial de 2014.

"Nuestra relación con la FIFA siempre fue una relación de cooperación para realizar el Mundial de acuerdo con las expectativas del mundo, de Brasil y de la FIFA", expresó Rabelo en una entrevista con la Associated Press, en su despacho en Brasilia.

"Hubo un incidente motivado por un uso de vocabulario indebido por un funcionario de FIFA que respondimos en el momento, pero no queremos convertir eso en una industria. Respondimos porque fue un gesto que la buena educación no recomienda para las buenas relaciones entre la FIFA y Brasil", agregó al comentar las manifestaciones de Valcke

Tanto Valcke como el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, pidieron disculpas a Brasil por las declaraciones y el gobierno del país aceptó el gesto del organismo.

Pero al ser consultado si esa aceptación significa que Valcke será admitido nuevamente como interlocutor, respondió que "no vamos a responder hasta tener una manifestación de la FIFA".

El último contacto directo de alto nivel entre las dos partes se dio la semana pasada, cuando Blatter se encontró en Brasilia con la presidenta Dilma Rousseff. "Él (Blatter) fue bien recibido, fue bien tratado, y creo que no hay ninguna queja de las relaciones entre Brasil y la FIFA", dijo.

Para el ministro, quien en noviembre dejó su cargo como diputado por el Partido Comunista de Brasil para asumir como ministro de Deporte, los reclamos de la FIFA por los supuestos atrasos en los preparativos para el Mundial reflejan diferencias culturales.

"Hay dos formas de ver el problema, la forma en que los brasileños ven los desafíos y la forma en que los europeos los ven. No es un conflicto de informaciones ni de divisiones, hay un cierto conflicto de civilización. Los europeos no entienden bien la civilización de los trópicos", indicó el ministro en la entrevista.

Comentó que si un europeo visita una escuela de samba una semana antes del Carnaval que Brasil celebra antes de cuaresma, probablemente no va a creer que aquello que está viendo va a resultar en algo hecho con tanta precisión y armonía como ocurre con los desfiles.

Nuevamente usando la analogía de la fiesta, comentó que "Brasil acaba de realizar un evento de repercusión internacional que es el Carnaval, y en al menos tres ciudades, Rio de Janeiro, Salvador y Recife, se recibió un número de turistas nacionales e internacionales superiores a los del Mundial, y transcurrieron prácticamente sin problemas".

En ese sentido, descartó que el tránsito caótico de las grandes ciudades brasileños y los potenciales atrasos en las obras de movilidad urbana puedan perjudicar la realización del Mundial.

"Problemas de movilidad urbana tenemos en casi todas las metrópolis del mundo, eso no impidió que Pekín (Beijing) realizase las olimpiadas (de 2008), incluso con un tránsito similar al de las ciudades brasileñas", destacó Rebelo.

Aseguró que las reformas o construcción de estadios en las 12 ciudades sede del Mundial están dentro del calendario previsto para conclusión antes del Mundial, algunos de ellos a tiempo para la Copa de las Confederaciones en 2013.

Brasil tampoco ha logrado aprobar la Ley General del Mundial, un conjunto de normas y compromisos asumidos por Brasil con la FIFA para la realización del torneo, en medio de un clima de tensión política entre la presidenta Rousseff y su base aliada en el Congreso.

Rebelo admitió que el plazo previsto de completar el proceso de votación en marzo no va a ser alcanzado, pero consideró probable completarlo en abril.

"La ley va a ser aprobada sin mayores problemas", afirmó el ministro, quien consideró que una polémica sobre la autorización para vender bebidas alcohólicas durante el torneo no será una dificultad, pese al rechazo que generó entre sectores conservadores del Congreso.

A juicio de Rebelo, "si la Ley del Mundial es el problema que la FIFA tiene en el mundo, puede estar segura que ese problema será solucionado rápidamente".

"Queremos hacer el mejor Mundial, el más exitoso, el más visto. Quién sabe si técnicamente también, si vinieran los mejores jugadores de Argentina, Brasil, Italia, Alemania, España y si estuvieran en forma, ofrecerán un gran espectáculo estético para quien ama el arte de jugar fútbol", expresó.