La candidata de ultraderecha Marine Le Pen dice que su programa antiislámico ha recibido una reivindicación total, luego que un musulmán francés se jactó de sus vínculos con al-Qaida y asumió la responsabilidad por la matanza más grave que se produce en el país desde hace años.

El espectro del extremismo islámico amenaza con alterar la campaña presidencial francesa, en la cual el socialista Francois Hollande es desde hace tiempo el favorito de las encuestas para destronar al polémico presidente derechista Nicolas Sarkozy.

Le Pen, tercera en las encuestas, dijo que Francia debe "eliminar" la amenaza islámica y acusó a las autoridades de restarle importancia.

Sarkozy ha tomado prestado del programa de Le Pen en su campaña de cara a las elecciones del 22 de abril — con una previsible segunda ronda el 6 de mayo — al hablar de reducir la inmigración a la mitad y deplorar la facilidad para obtener carne halal, es decir, preparada de acuerdo con el rito islámico.

Todavía no se puede decir a ciencia cierta cómo el enfrentamiento con el sospechoso Mohamed Merah afecta la reelección de Sarkozy. Merah, quien se jactó de matar a siete personas para "poner a Francia de rodillas", murió el jueves en un enfrentamiento con la Policía en Tolosa.

Una encuesta difundida el jueves insinúa que el horror de los últimos días beneficiaría políticamente a Sarkozy.

La encuesta de CSA indica que Sarkozy ganaría por escaso margen la primera ronda, pero perdería por una diferencia de ocho puntos porcentuales ante Hollande en el virtual desempate.

El apoyo a Le Pen había caído notablemente. La encuesta fue realizada el lunes y martes, después de la muerte a tiros de un rabino y tres niños en una escuela judía, pero antes de que se supiera quién era Merah. Fue realizada por teléfono y abarcó a 1.003 personas.

Muchos franceses recuerdan ahora las elecciones de 2004 en España, tres días después de mortíferos ataques por terroristas islámicos a los trenes de Madrid. En esa ocasión, el oficialismo conservador esperaba ganar, pero a último momento lo derrotó el Partido Socialista.

En Estados Unidos, los temores al terrorismo y la seguridad después de los ataques del 11 de septiembre tuvieron el efecto contrario, al ayudar a la reelección de George W. Bush en 2004.