Fiscales federales brasileños formularon cargos criminales el miércoles contra 17 ejecutivos petroleros debido a una fuga de crudo en el océano Atlántico, una acción legal que fue considerada escandalosa por los afectados pero celebrada por los ambientalistas.

Los fiscales acusaron a los ejecutivos de Chevron y Transocean de delitos ambientales, de inducir al error al regulador petrolero de Brasil acerca de los planes de seguridad y de no proporcionar información precisa tras el derrame.

Al menos 426.000 litros (110.000 galones) de petróleo se escaparon de las grietas en el suelo marino cerca del pozo de evaluación de Chevron Corp. en las aguas del estado de Río de Janeiro en noviembre. El pozo perforado por Transocean Ltd. ha estado sellado desde entonces, aunque ha aparecido una pequeña cantidad de filtración en días recientes, incrementando la preocupación de que el daño no se haya acabado aún.

La fiscalía federal en el estado de Río de Janeiro dijo en un comunicado vía correo electrónico que las dos compañías y 17 de sus ejecutivos han sido acusados de "delitos contra el ambiente". Los ejecutivos podrían enfrentar hasta 31 años en prisión. Un juez decidirá si los ejecutivos enfrentarán un juicio, lo que sería un proceso prolongado dado el número de acusados, la complejidad del caso y la posibilidad de numerosas apelaciones en el sistema jurídico brasileño.

"Estos cargos son escandalosos y no tienen mérito. Una vez que todos los hechos sean totalmente examinados, se demostrará que Chevron y sus empleados respondieron de manera adecuada y responsable al incidente", dijo el portavoz de Chevron, Kurt Glaubitz. "Chevron defenderá vigorosamente a la empresa y sus empleados".

El fiscal Eduardo Santos de Oliveira, sin embargo, dijo que "Chevron y Transocean han causado una bomba de contaminación con un efecto prolongado".

Los cargos se producen en momentos en que Brasil trabaja febrilmente para desarrollar enormes depósitos petroleros hallados en alta mar en los últimos años, reservas que podrían contener unos 50.000 millones de barriles de petróleo y con las que los funcionarios cuentan para catapultar al país al estatus del mundo desarrollado.

Algunos temen que la dura postura contra Chevron desalentará la inversión extranjera necesaria para el desarrollo de los campos. Aunque muchos consideran a la petrolera estatal brasileña Petrobras como líder en el desarrollo de hallazgos submarinos, el volumen de las reservas significa que la empresa no las puede explotar sola.

"Si uno empieza a encerrar ejecutivos, la gente en otras compañías como Shell, BP, ENI y cualquier otra con una concesión en Brasil se dará cuenta y se volverá precavido", dijo Eric Smith, un experto en petróleo marino de la Universidad de Tulane en Nueva Orleáns.

Sin embargo, otros observadores piensan que simplemente hay demasiado dinero involucrado en la bonanza petrolera de Brasil como para ahuyentar a las empresas, y señalan que este caso no refleja una nueva actitud agresiva hacia las grandes petroleras.

___

Los periodistas de The Associated Press Bradley Brooks en Sao Paulo y Jenny Barchfield en Río de Janeiro contribuyeron con este despacho.