Un poderoso sismo que sacudió gran parte del suroeste de México, incluida la capital del país y estados con numerosos destinos turísticos, dañó cientos de casas e hizo que cientos de personas desalojaran edificios de oficinas, pero pasadas 24 horas del movimiento tectónico, no había reportes de una sola muerte.

Hasta el miércoles no se reportaron decesos por el terremoto de magnitud 7,4 cuyo epicentro se localizó en la frontera entre los estados sureños de Oaxaca y Guerrero, ni siquiera después de al menos 10 réplicas.

El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, dijo el miércoles que unas 300.000 personas se quedaron sin suministro de agua en el sur de la capital mexicana porque el temblor dañó dos acueductos. Dijo que dos personas resultaron heridas, entre ellas el conductor de un microbús sin pasajeros al que le cayó encima un puente peatonal.

Otras nueve personas se reportaron lesionadas en Oaxaca, de acuerdo con el gobierno federal.

Sismólogos y funcionarios de protección civil explicaron que las zonas afectadas y el tipo de movimiento telúrico limitaron el daño, además de las mejorías en las normas de construcción de la capital implementadas tras el terremoto de 1985.

En Guerrero, funcionarios dijeron que 800 viviendas quedaron dañados y que 60 se derrumbaron. En tres poblados cercanos al epicentro, se suspendieron clases en las escuelas por tiempo indefinido.

No se reportaron caídas de edificios en Oaxaca, dijo la portavoz de Protección Civil Cynthia Tovar.

Las autoridades dijeron que una de las razones por las que no hay decesos en la zona es que no hay edificios altos.

"Otro factor a considerar es cuánto se ha puesto a prueba una zona", dijo la sismóloga Susan Hough, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

Ha habido 15 sismos de magnitud 7 o superior desde 1973 en un radio de 500 kilómetros (310 millas) del epicentro del temblor del martes. Los edificios más débiles se van cayendo con los terremotos y quedan los más resistentes.

El epicentro del sismo se ubicó a 320 kilómetros (200 millas) al sur-sureste de la Ciudad de México. A pesar de la distancia, se sintió con fuerza en la capital del país, donde las torres de oficinas se mecieron violentamente y las calles se llenaron de personas que evacuaron los edificios. Algunas sufrieron crisis nerviosas.

La capital mexicana fue gravemente dañada en 1985 por un terremoto de magnitud 8,1 que provocó la muerte de unas 10.000 personas, pero expertos dijeron que el temblor del martes fue menos intenso y liberó mucha menos energía.

La Ciudad de México se asienta sobre el antiguo lecho de un lago y su suelo tiende a magnificar las ondas sísmicas y el daño que causan. El temblor de 1985 destruyó unos 400 inmuebles y dañó miles más.

El temblor del martes "no estaría cerca de ser tan efectivo en generar esos tonos graves profundos" que causaron el daño visto en 1985, dijo Hough, del USGS, en un correo electrónico.

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Los periodistas de The Associated Press Isaac Garrido, Olga R. Rodríguez, E. Eduardo Castillo, David Koop y Mark Stevenson contribuyeron a este despacho desde la Ciudad de México; Sergio Flores desde Acapulco y Martha Mendoza desde Santa Cruz, California.