Los familiares despidieron desconsolados los restos de un rabino y tres niños asesinados en una escuela judía de Francia, que llegaron a Israel para ser enterrados.

Los cuatro murieron el lunes en la ciudad francesa de Tolosa cuando un hombre que llegó en motocicleta les disparó frente a la escuela. Cientos de policías franceses sitiaron el refugio del sospechoso en Tolosa el miércoles y para el mediodía todavía no habían logrado que se rindiera.

En el funeral en Jerusalén, Eva Sandler, viuda del rabino y madre de dos de los niños asesinados, y Yaffa Monsenego, madre de la tercera niña muerta, rompieron a llorar varias veces mientras hablaba un orador tras otro.

Las mujeres vinieron a Israel para enterrar a sus seres queridos.

Las víctimas de la familia Sandler estaban envueltas en chales blancos de oración mientras el cuerpo de la hija de Monsenego se veía rodeado por terciopelo negro. La prensa israelí reportó que Eva Sandler está embarazada y que llegó a Israel con su otro hijo, un infante.

Unas 400 personas se congregaron en el cementerio, incluso familiares que llegaron desde Francia, acompañados por el canciller francés Alain Juppe y dirigentes de la comunidad judía francesa.

En su alabanza, el titular del parlamento israelí, Reuven Rivlin, dijo que el pueblo judío "una vez más se halla enfrentado a bestias desenfrenadas por el odio".

Juppe afirmó que "un ataque a un judío en Francia no es solamente una cuestión para los judíos franceses. El antisemitismo atenta contra todos los valores franceses".

El ataque fue el más sangriento contra una escuela en Francia y el más cruento contra blancos judíos en el país en décadas.

Un avión de la aerolínea israelí El Al procedente de París trajo a Israel los cadáveres del rabino Jonathan Sandler; sus hijos Arieh, de 5 años, y Gabriel de 3, y Myriam Monsengo, de 8 años. Los niños tenían ciudadanía dual israelí-francesa; el rabino había vivido en Israel durante varios años y las familias pidieron que se enterrase a las víctimas en Israel.