Las conversaciones para liberar a dos italianos secuestrados por rebeldes maoístas en un empobrecido estado del este de la India se han demorado debido a un desacuerdo sobre la elección de los negociadores, dijo el miércoles el primer ministro estatal.

Los rebeldes dieron al gobierno de Orissa plazo hasta el jueves para poner fin a las operaciones de seguridad contra ellos y para poner en libertad a los combatientes presos a cambio de la liberación de los italianos, capturados hace una semana. De no ser así, amenazan entregar los cautivos a los rebeldes de un estado vecino, complicando la situación.

Sin embargo, las dos partes accedieron a negociar tan pronto se pongan de acuerdo sobre sus representantes.

Una de las personas sugeridas por los rebeldes para negociar en su nombre ha sido condenada por delitos graves y por lo tanto es inaceptable para el gobierno, dijo el primer ministro Naveen Patnaik. Otro se negó a actuar como negociador.

Los rebeldes no han respondido acerca de los nombres de tres funcionarios propuestos el martes por el gobierno como sus representantes.

Los italianos — el agente de turismo Paolo Bosusco, de 54 años, y el turista Claudio Colangelo, de 61 — fueron secuestrados el 14 de marzo cuando recorrían una zona boscosa de Orissa. El cocinero y el chofer indios que estaban con ellos fueron liberados por los rebeldes el mismo día.

Los rebeldes informaron el sábado a la prensa sobe las capturas.

La policía en Orissa dijo que los rebeldes probablemente mantienen a sus cautivos en refugios en el interior de la selva en el distrito de Kandamal, de Orissa. El gobierno suspendió el lunes todas las operaciones de seguridad en ese distrito, una de las demandas de los rebeldes.

Los rebeldes, inspirados por el líder revolucionario chino Mao Tse Tung, luchan desde hace más de cuatro décadas en varios estados indios en demanda de tierras y empleos para los agricultores y los pobres.

El primer ministro Manmohan Singh ha calificado la insurgencia india como la mayor amenaza interna. Al menos 2.000 policías, milicianos, rebeldes y civiles han muerto en el conflicto.