El anciano ex dictador Manuel Antonio Noriega fue trasladado el miércoles desde la cárcel a un hospital público para una evaluación médica de rutina, se informó oficialmente.

El director del Sistema Penitenciario Nacional, Angel Calderón, dijo por teléfono a The Associated Press que el traslado de Noriega al hospital público Santo Tomás "no tiene nada ver con una situación de peligro sobre su salud" y su vida.

"Por su edad y las dolencias que padece, tiene que someterse a evaluación y hacerse exámenes", agregó.

Noriega se vio afectado en los últimos días por un cuadro gripal, dijo el miércoles a la AP el doctor Eduardo Reyes, uno de los médicos privados del ex dictador.

Aclaró que no había sido informado oficialmente del traslado de Noriega al hospital pero que las autoridades médicas penitenciarias habían ordenado el martes que se le efectuase una radiografía pulmonar.

El ex hombre fuerte, de 78 años, había sido hospitalizado el 5 de febrero después de sufrir una crisis hipertensiva y desvanecerse en el centro penitenciario El Renacer, adonde fue recluido tras su retorno y extradición desde Francia el 11 de diciembre. Recibió alta médica cuatro días después.

Los médicos privados de Noriega aseguran que el ex dictador sufrió dos derrames cerebrales durante su reclusión carcelaria en Estados Unidos y que su salud es frágil. Recientemente, informaron que tenía un tumor cerebral benigno y que posiblemente sufría un problema coronario.

"Es un detenido enfermo de alto riesgo", reiteró Reyes.

Los abogados de Noriega han solicitado a las autoridades que se le permita al ex militar ser recluido en un hospital al considerar que la cárcel El Renacer, a unos 40 kilómetros al norte de la capital, no cuenta con las condiciones para brindar una atención médica adecuada y de emergencia.

Noriega purga varias condenas por homicidio y enfrenta al menos un par de procesos por desapariciones de opositores durante el régimen militar (1968-1989).

Noriega, quien tomó el control del país en 1983, fue expulsado del poder por la invasión de Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989. Poco después fue llevado a Estados Unidos que lo condenó por cargos de narcotráfico. En abril de 2010, fue extraditado a Francia para que enfrentase un juicio por blanqueo de capitales, en el cual fue condenado.