Las tropas del gobierno sirio volvieron a enfrentarse el jueves a los rebeldes, al tiempo que el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon destacó que el Consejo de Seguridad había enviado un claro mensaje a Damasco para que detenga la violencia de inmediato a fin de permitir acceso a la ayuda humanitaria.

Los activistas dijeron que las fuerzas sirias combatían a los rebeldes en Daraa, una provincia meridional, en las afueras de Damasco y en la ciudad central de Hama, donde el ejército lanzaba proyectiles a esos vecindarios.

No se tenía noticias de bajas en los enfrentamientos del jueves. La ONU afirma que más de 8.000 personas han perdido la vida como resultado del año de ofensivas del gobierno en contra de los manifestantes.

En declaraciones a los periodistas, Ban dijo que un cese del fuego deberá lograrse pronto en Siria a fin de que se pueda acelerar el envío de ayuda humanitaria.

La revuelta siria, que comenzó hace un año, se ha transformado en una insurgencia armada que muchos temen podría llevar al país a una guerra civil. Debido a las estrechas alianzas de Siria con Irán y el grupo miliciano Jezbolá, se teme que la violencia podría esparcirse más allá de las fronteras, especialmente si otras naciones armas a los rebeldes o envían sus propias tropas.

Ban dijo el jueves que "nadie discute sobre operaciones militares" para resolver la crisis. Pero agregó que la Cruz Roja Internacional propuso que haya una suspensión de unas cuantas horas cada día a fin de que se pueda distribuir la ayuda humanitaria.

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La periodista de Associated Press, Eileen Ng en Putrajaya, Malasia, contribuyó a este despacho.