El padre de un adolescente negro muerto a tiros por un hispano que fungía como jefe de vigilancia vecinal en un barrio de la Florida dijo el miércoles a cientos de personas que marcharon por Nueva York que su hijo "no merecía morir".

El miércoles por la noche, los manifestantes coreaban "Queremos arrestos" durante la Marcha de Un Millón de Capuchas en la plaza Union de Manhattan.

Trayvon Martin, de 17 años, fue muerto a tiros el 26 de febrero cuando regresaba a un barrio cercado en Sanford, Florida, después de comprar golosinas. Estaba desarmado y llevaba capucha.

El capitán de los vigilantes vecinales George Zimmerman no ha sido arrestado. Dijo que disparó al joven desarmado en defensa propia.

La madre del adolescente, Sybrina Fulton, dijo a la multitud: "Estoy adolorida, pero al ver todo este respaldo que me brindan, en realidad significa mucho para mí".

La marcha se dividió en varios grupos, con algunos que se dirigían a Times Square a fin de realizar una manifestación y otras docenas de personas se encaminaron al Bajo Manhattan. Por momentos, parecía que la marcha no se distinguía de un evento de Ocupemos, con algunos manifestantes que se encaramaban sobre la escultura del toro de Wall Street.

El padre del joven, Tracy Martin, dijo que la familia no descansará hasta "obtener justicia".

La muerte en Florida ha provocado indignación contra la policía de un suburbio de Orlando de 53.500 habitantes, provocando marchas y una protesta el martes frente a la oficina del gobernador Rick Scott.

La justicia federal investiga el caso para determinar si hubo violación de los derechos cívicos.

La comisión municipal de Sanford aprobó el miércoles por 3-2, un voto de "no confianza" por el jefe de policía, Bill Lee por la manera en que manejaba el caso. Sin embargo la comisión no puede destituir al jefe policial que depende del gerente municipal.