La presidenta brasileña Dilma Rousseff defendió el martes la participación del estado en las obras para el Mundial del 2014, aunque aclaró que no se gastarán recursos públicos en la construcción de estadios para el torneo.

Según Rousseff, las obras de infraestructura requeridas para albergar el torneo — como ampliación de aeropuertos y medios de transporte público — traerán beneficios a la población brasileña más allá del Mundial.

"Realizar un evento como la Copa del Mundo hará a Brasil más conocido en todo el mundo, atrayendo turistas y generando empleos. Hoy día, millares de hombres y mujeres ya se benefician trabajando en las obras de reforma y construcción de estadios, (obras de) movilidad urbana, aeropuertos y puertos", escribió Rousseff en una columna semanal publicada en diarios en todo el país.

La gobernante respondió así a la pregunta enviada a la columna por un lector que cuestionó si no era más importante para el gobierno invertir en carreteras y hospitales en lugar de estadios para el Mundial.

"No existe contraposición entre la construcción de hospitales y carreteras y las obras en los estadios, esa es una disyuntiva falsa. No hay presupuesto federal invertido en los estadios", respondió Rousseff.

Aclaró que la única participación estatal en los estadios se da en la forma de préstamos del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que financió parte de las obras en los estadios y recibirá los recursos de vuelta con intereses, como cualquier operación bancaria.

La presidenta indicó que el gobierno invertiría 23.000 millones de reales (12.778 millones de dólares al cambio actual) de 2011 a 2014 en obras de infraestructura en las 12 ciudades sede del Mundial.

Entre tanto, la expectativa del gobierno es que el aumento del turismo y consumo generados por el evento deportivo resultará en ingresos por 7.778 millones de dólares.

"Todas esas inversiones van a generar más empleo, más ingresos y calidad de vida en nuestro país", aseguró Rousseff en la columna.