El nuevo presidente de Yemen podría disolver el gobierno nacional de unidad debido a lo que considera la interferencia de su antecesor, dijo un alto funcionario el martes.

El funcionario dijo a The Associated Press que el presidente Abed Rabbo Mansour Hadi estaba frustrado por la constante interferencia en el manejo nacional por parte de Alí Abdulá Salé, presidente que renunció el mes pasado como parte de un pacto respaldado por Estados Unidos que propusieron las naciones árabes vecinas para poner fin a un año de agitación política.

Salé fue el cuarto gobernante que cayó en la ola de revueltas de la Primavera Arabe en el oriente medio después de más de tres décadas en el poder. Pero aunque no es más presidente, se ha insinuado como un gobernante paralelo.

Sus partidarios y familiares todavía conservan posiciones importantes en organismos del gobierno y en el aparato militar, y funcionarios que respaldan al nuevo gobierno dicen que usa esas influencias para socavar al gobierno, en particular impedir que los leales a Salé sean despedidos de las fuerzas armadas.

Hadi enfrenta la presión popular para reformar el sistema militar, cuya desmoralización bajo sus comandantes actuales es evidentes después de una ola de motines y una humillante derrota este mes en manos de combatientes de al-Qaida en el sur.