BUENOS AIRES — Un ex combatiente argentino de la guerra por las islas Malvinas que fue hallado días atrás en un basurero del Uruguay tras permanecer desaparecido durante más de 30 años regresó el lunes a su país y se reencontró con su familia.

Miguel Angel Brítez, un ex soldado que combatió en 1982 en el conflicto armado contra Gran Bretaña, arribó en un avión al aeropuerto de la capital de su natal provincia de Corrientes, a 1.041 kilómetros al noreste de Buenos Aires.

Brítez, de 50 años, fue hallado el 19 de febrero en un basurero de la localidad uruguaya de Tacuarembó con un fuerte golpe en la cabeza, al parecer producto de una pelea. El hombre, que vivía en situación de calle, fue hospitalizado y allí reveló su historia.

Sus tres hermanos, ex combatientes y autoridades provinciales lo recibieron cantando el himno argentino y al grito de "¡viva la patria!".

"Sentí mucha emoción al ver este reencuentro con la familia. Gracias a Dios él está lúcido, aunque tiene serios problemas psicológicos y está desnutrido porque, como se sabe, lo habían encontrado en un basural, tirado. Lamentablemente fue caótica su vida en estos 30 años, pero afortunadamente ya está en su tierra", dijo a periodistas José Galván, director del área provincial ex combatientes en Malvinas.

Brítez, que fue internado en un centro médico tras su arribo, regresó a su país al concluir la guerra de 1982 con severos problemas psicológicos.

Según su familia, el ex soldado les dijo en aquel entonces que se iba a la provincia de Tucumán, en el norte de Argentina, a buscar trabajo y nunca más se supo de él hasta que reapareció tres décadas después en Uruguay.

El caso de Brítez no ha sido el único y evidencia que luego de la guerra el Estado argentino ignoró durante años a los centenares de jóvenes que pelearon en Malvinas. Ante la falta de asistencia económica y psicológica muchos de ellos se suicidaron.

Recién en la década de 1990 el Estado otorgó las pensiones de guerra a los ex combatientes.

Corrientes, en la zona mesopotámica, aportó varios cientos de soldados que por el clima cálido de la zona no estaban preparados para soportar las heladas temperaturas en el Atlántico Sur.

Más de 1.000 solados murieron durante el conflicto que duró 74 días, la mayoría de ellos argentinos.