El año pasado disminuyó la cifra de actos antisemitas reportados en Francia, pero aún existe una línea de ayuda atendida 24 horas al día, siete días a la semana para reportar tales incidentes en el país. La existencia de ese número telefónico habla del hecho de que el antisemitismo frecuentemente acecha bajo la superficie.

Los judíos en Francia viven la mayor parte del tiempo de manera segura y participan libremente en la vida pública francesa y la mayoría de los actos antisemitas son en contra de propiedad, no de personas.

El ataque ocurrido el lunes afuera de una escuela judía en la ciudad de Tolosa, en el sur del país, que costó la vida a un rabino y tres niños judíos fue un sombrío recordatorio de lo peligroso que se puede volver esa intolerancia. Fue el ataque más mortífero contra judíos en Francia desde inicios de la década de 1980.

Frecuentemente son profanadas tumbas judías y musulmanas. El primer ministro insinuó recientemente que el procesamiento de alimentos conforme a la ley judía, el kosher, no era acorde con los tiempos modernos. Apenas la semana pasada, dos sinagogas en París recibieron cartas amenazantes, incluida una que llamada Satán a los judíos y advertía que ellos irían al infierno.

Francia es particularmente sensible con respecto a su comunidad judía, calculada en 500.000 personas, debido a su colaboración con los ocupantes nazis durante la II Guerra Mundial para deportar ciudadanos judíos.

El presidente francés Nicolas Sarkozy, cuyo abuelo materno era judío, ha trabajado en años recientes para mejorar las relaciones con Israel.

La línea de ayuda gratuita es sostenida por el Servicio de Protección para la Comunidad Judía, un grupo cuya única misión es ayudar a proporcionar seguridad a sinagogas y en grandes celebraciones judías.

El Servicio de Protección, el cual contabiliza cada año reportes de actos antisemitas, dijo que aunque la cifra en 2011 cayó a 389, se está incrementando la agresividad de los ataques. En 2010 se reportaron 466 actos, los cuales incluyen todo, desde violencia a vandalismo.

El servicio fue creado en 1980 después de que una bomba colocada en una motoneta mató a cuatro personas y lesionó a nueve más en una sinagoga en Rue Copernic, en el centro de París.

Francia es residencia de las poblaciones más grandes de judíos y musulmanes en Europa y muchos ataques antisemitas están vinculados al conflicto entre ambas comunidades en el Medio Oriente.