Hay cada vez más tránsito en las profundidades marinas de Asia, donde Andrew Peterson está al mando de una de las armas más poderosas del mundo: un submarino nuclear de 2.000 millones de dólares con capacidades sin igual para pasar inadvertido y misiles que pueden devastar blancos a miles de kilómetros.

Los submarinos de super alta tecnología como el Oklahoma City del comandante Peterson son desde hace tiempo la envidia de las armadas de todo el mundo, y un componente crucial de la estrategia militar estadounidense.

"Realmente no hay nadie que nos iguale", dijo Peterson a The Associated Press durante una visita reciente a un puerto en Japón.

Pero el dominio de los submarinos de Estados Unidos en el Pacífico enfrenta su mayor desafío desde la Guerra Fría. Casi todos los países asiáticos con costas están fortaleciendo su flota submarina en medio de disputas territoriales azuzadas por una China cada vez más agresiva y la promesa de recursos naturales abundantes.

Los submarinos son difíciles de detectar y de destruir. Incluso algunos bastante rudimentarios pueden atacar a buques en la superficie u otros blancos con mucho sigilo, lo cual los hace perfectos para países con recursos limitados. La amenaza de un ataque así es un poderoso disuasor en Asia, donde las defensas costeras son vitales.

"Esto está tomando forma de una intensa carrera armamentista", dijo Lyle Goldstein, profesor adjunto en el Instituto de Estudios Marítimos sobre China de la Universidad Estadounidense de Guerra Naval. "Esta carrera armamentista no es sólo de China versus el resto — aunque eso explica gran parte de ella_, porque aquí también hay otras rivalidades".

Beijing está inyectando dinero para ampliar y modernizar su flota, y la India tiene pensado obtener un submarino nuclear de ataque — el INS Chakra — que le rentará Rusia por 10 años en una fecha que podría ser incluso este mes.

Australia somete a debate el proyecto de defensa más caro de la historia, una mejora a sus submarinos que podría costar más de 36.000 millones de dólares.

Japón añade otros ocho a su flota de 16 submarinos. Corea del Sur se los vende a Indonesia. Malasia, Pakistán, las Filipinas, Vietnam, Tailandia, Singapur, Taiwán e incluso Bangladesh ya tienen o piensan adquirir sumergibles.

Corea del Norte, que tiene una amplia flota de submarinos pequeños, presuntamente los utilizó en el 2010 en un choque en que murieron 46 marineros surcoreanos en el peor enfrentamiento entre ambos países desde el fin de su guerra en 1953.

La tendencia tiene un impulso propio: una vez que un país obtiene submarinos, sus vecinos se encuentran bajo presión para hacer lo mismo, o de lo contrario pierden una ventaja estratégica. Pero la prisa por ampliar las flotillas de sumergibles también deja entrever una creciente conciencia de las riquezas potenciales de la región.

Aproximadamente la mitad de los bienes transportados por barco entre continentes pasan por el Mar Meridional de China, lo que representa 1,2 billones anuales en comercio de Estados Unidos. El área tiene recursos naturales vastos y desaprovechados en gran medida, entre ellos reservas petroleras de siete mil millones de barriles y aproximadamente 900 billones de pies cúbicos de gas natural.

"Es difícil exagerar la importancia geoestratégica que tiene el Mar Meridonial de China", afirmó este mes un informe elaborado por el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, un organismo privado de investigación en Washington D.C. "Si es que puede decirse que la economía mundial tiene un centro geográfico, éste está en el Mar Meridional de China".

Con el declive del poder militar de Rusia, Estados Unidos sigue siendo la principal nación con capacidad significativa de operar submarinos en mar abierto, una ventaja crucial si es que Washington desea conservar su papel en mantener libres vías marítimas cruciales y cuellos de botella como el Estrecho de Malaca — que conecta el Océano Indico con el Pacífico occidental — para el intercambio comercial.

La superioridad de la Armada estadounidense en mar abierto probablemente continuará en el futuro previsible. Peterson, el capitán del Oklahoma City, dijo que los incansables submarinos clase Los Angeles siguen superando a los demás. "Su belleza está en que siguen siendo lo más avanzado que hay", afirmó.

Pero, más cerca de la costa, China desafía el status quo.

"China ha colocado un gran énfasis en los submarinos, lo que ha dado como resultado que la fuerza de submarinos de la Armada del Ejército de Liberación del Pueblo es ahora, junto con las fuerzas de misiles chinos, una de las flechas más afiladas en el arsenal de capacidades militares de China", dijo Goldstein.

Ahora Beijing tiene más de 60 submarinos en su armada, entre ellos nueve de propulsión nuclear, de acuerdo con la evaluación anual del Pentágono el año pasado.

Sus principales submarinos son los clase Song, de diesel, pero también está desarrollando sumergibles más avanzados de propulsión nuclear balísticos y para ataque, entre ellos los clase Jin que transportarían misiles dentro de un rango de 7.400 kilómetros (4.600 millas). Los submarinos nucleares pueden permanecer más tiempo sumergidos que los que utilizan diesel.

A China le falta un largo camino por recorrer para igualar a la Armada estadounidense — por ejemplo, los avanzados submarinos Jin, tendrían que introducirse muy adentro en el Mar de Japón para que Estados Unidos esté dentro de su rango de ataque — y Goldstein dijo que la amenaza que representa Beijing ha sido exagerada.

Sin embargo, para mantener su ventaja, Estados Unidos tiene ahora más submarinos en el Pacífico que en el Atlántico. En momentos en que las misiones militares en Irak y Afganistán llegan a su fin, el gobierno de Barack Obama también ha anunciado una estrategia "eje al Pacífico" que probablemente fortalecerá más los recursos navales de Washington en la región.