Recién a los 18 años empezó a jugar de catcher, pero de todos modos inspira tanto respeto en esa posición que ni un Roy Halladay se atreve a desobedecerle una señal a Carlos Ruiz.

No es ningún error. Ruiz comenzó muy tarde su aprendizaje en la posición de catcher, luego que en su natal Panamá firmara como segunda base con los Filis de Filadelfia en 1998.

Pero dominó el oficio muy rápido.

Ruiz recibe grandes elogios del fenomenal grupo de lanzadores de los Filis, uno que incluye a las luminarias Halladay, Cliff Lee y Cole Hamels.

"Es muy inteligente, al tanto de lo que ocurre en el juego, quiere estar a cargo, quiere llevar el control y quiere ser el responsable", dijo Halladay. "La mayoría de los catchers no son así. Ellos prefieren sea el que decida cómo pitchear. Carlos es muy bueno en llevar la manija y dar órdenes".

Halladay, dos veces ganador del Cy Young, tiene una buena razón para lanzarle a Ruiz. En su primera temporada con los Filis en 2010, Halladay tiró un juego perfecto y luego añadió un partido sin hits en su primera apertura de postemporada. Ruiz estuvo detrás del plato en ambas ocasiones.

"Siempre pide bien los lanzamientos, bloquea el plato, saca a los corredores, hace todo lo que un catcher debe hacer", dijo Halladay. "Y batea cuando se necesita. No existe motivo de que no sea considerado para el Guante de Oro cada año".

Uno se puede percatar de la cohesión entre pitcher y catcher en la cantidad de veces que difieren sobre el lanzamiento a tirar.

Rara vez ocurre eso con Ruiz.

"No pasa a menudo con los mejores. Y cuando los pitchers se resisten, al final cumplen. Eso es lo que hace 'Chooch', dijo Halladay, empleando el apodo con el que los compañeros de Filis se refieren al panameño. "Quizás uno vea a alguien negarse tres veces seguidas y eso es porque 'Chooch' le dio la misma señal tres veces. Ahí paro de decirle que no".

Ruiz recuerda que hace dos primaveras tuvo su primera experiencia como receptor de Halladay. Reconoce que dudó sobre cómo trabajar con un lanzador que casi nunca falta al Juego de Estrellas.

"Entré en sintonía con él tras un par de juegos de entrenamiento", señaló Ruiz. "Me di cuenta de inmediato, debido a que tiene tan buen repertorio, que se pueden hacer tantas cosas. Puedes variar lanzamientos debido a su control. Te lo hace un poco fácil, pero tienes que saber lo que él está haciendo. No es cosa de pedir lo que sea, porque debes tomar en cuenta lo que él quiere hacer".

Lee y Hamels también se llevan muy bien con Ruiz.

"Es de los mejores que he visto", dijo Lee. "Tiene un muy buen instinto para el juego, una buena idea de los pitcheos que pedirá, cuándo debe hacerlo y con un buen razonamiento. Tiene un buen brazo, no deja que los corredores se despeguen de las bases. Lo hace todo bien".

Ruiz es alguien que se enorgullece con su tarea. Dedica varias horas a la evaluación de los bateadores rivales y preparar la estrategia para un juego. El tener a tres súper astros también ayuda mucho.

"Cuando se tiene a gente como eso, uno se relaja un poco, pero al mismo tiempo hay que trabajar duro", dijo Ruiz. "Me pongo contento cuando a ellos les va bien. Tengo que darle crédito a mis colegas porque ellos son las grandes estrellas. Me gusta estar del plato con ellos por la manera con la que se dedican a su trabajo".

Ruiz ha llegado muy lejos desde que los Filis le ofrecieron unos magros 8.000 dólares para firmar un contrato, y luego le dieron el guante de catcher por primera vez. Ruiz aprendió a jugar como receptor en la liga dominicana. Su gran debilidad al comienzo fue atrapar esos complicados elevados.

"Cuando traté de aprender, no me fue muy bien y todo el mundo se reía", contó Ruiz. "Al mismo tiempo, me divertía y me gustó. Fue algo completamente diferente, pero al final hice lo correcto".

La defensa no es la única faceta de Ruiz. Su aporte ofensivo ha ido en alza, y ha sido clave con su bate en la postemporada. Ruiz tiene promedio de .353 en dos Series Mundiales y conectó el hit de la victoria en el tercer juego del Clásico de Otoño de 2008 ante Tampa Bay.

Se ganó el apodo "Señor Octubre" por sus hits importantes en los playoffs, y batea para .309 en las series de campeonato de la Liga Nacional y la Serie Mundial. Ruiz lideró a los Filis con .302 de promedio en 2010 y bateó para .283 el año pasado.

"No tenía idea cuando jugaba segunda base, que iba a estar aquí", dijo al darle mirada al vestuario de un equipo repleto de astros. "En su momento lo entendí como la oportunidad para ser un jugador profesional. Es increíble poder recordar mis primeros años en la Dominicana, en '97 y '98, y esto que estoy viviendo no se me pasaba por la cabeza. Sólo quería llegar a las Grandes Ligas pero no sabía dónde o cómo".

"Cada día que vengo al parque de pelota, me siento contento porque es algo tan especial .. el estar en esta organización y el poder contar con estos compañeros", añadió.