Un total de 64 bisontes fueron enviados el lunes del Parque Nacional Yellowstone a la Reserva de Fort Peck — casi 804 kilómetros (500 millas) al noroeste — dentro de una iniciativa de reubicación que se había demorado mucho tiempo para repoblar partes del oeste con esta especie distintiva.

Los animales llegaron el lunes en la noche y fueron recibidos por decenas de habitantes de tribus cuyas cámaras emitían destellos de luz que los asustaban mientras otros embestían directamente contra las vallas del lugar de confinamiento.

Un bisonte novillo murió durante el viaje, por lo tanto quedaron 63 ejemplares, señaló el director de Pesca y Juegos de Fort Peck, Robert Magnan.

El traslado de los bisontes — que se esperaba desde hace meses — se efectuó en medio de una nevada y sin anuncio público previo, debido a la intención de las autoridades estatales y tribales de evitar demandas de oponentes preocupados de que los animales compitan con el ganado por espacio para pastear.

El gobernador de Montana, Brian Schweitzer, describió el traslado de los bisontes como un paso importante en las acciones para restaurar la población de bisontes genéticamente puros de Yellowstone en un paisaje más amplio.

"Aquí es donde estableceremos la cabeza de playa de bisontes genéticamente puros que estarán disponibles mientras sus números aumentan para que vayan a otras reservas y otros terrenos públicos por todo el oeste", dijo Schweitzer.

"Las autoridades tribales y estatales suscribieron el viernes el acuerdo mediante el cual se concretó la transferencia de los bisontes.

Fueron tomados por sorpresa los terratenientes y grupos que defienden los derechos a la propiedad, los cuales estaban en contra de la reubicación de los animales.

El abogado Cory Swanson, de la localidad de Helena, dijo que el traslado de los animales sin aviso público tras años de controversia equivalía a un "ataque furtivo".