La relación entre los esquiadores y los aficionados a la tabla quizá todavía sea a veces un poco gélida, pero un grupo versátil ha descubierto que hay más de una manera de descender por la nieve en una montaña.

"Antes se era esquiador o se era experto en tabla. Hoy se puede ser ambos", dijo Greg Ditrinco, editor de la revista SKI. "Es un fenómeno nuevo".

El cambio de una disciplina a la otra lo encabezan principalmente los aficionados a la tabla porque han descubierto que pueden hacer más cosas con dos tablas en los pies que con una.

Los esquíes permiten más suertes en obstáculos y mayor maniobrabilidad en el campo, donde un terreno plano es el azote para quien use tabla.

"Mucha gente ha regresado a esquiar porque se ha vuelto de nuevo divertido", dijo Abigail Slingsby, quien da clases de tabla y esquí en la Steamboat Ski & Snowboard School (Escuela de Esquí y Tabla para Nieve Steamboat) en Colorado.

Ese factor de diversión es producto de los avances tecnológicos que tienen en la actualidad los esquíes, muchas de cuyas mejoras, irónicamente, fueron tomadas de la tabla para nieve.

El descenso en tabla por la nieve ganó popularidad hace tres décadas, aunque muchos pensaban que esta disciplina no pertenecía a los deportes de montaña. A los aficionados a la tabla se les consideraba rebeldes y a los esquiadores se les acusaba de elitistas.

A medida que pasó el tiempo, el descenso en tabla ganó legitimidad y aceptación. Se convirtió en deporte olímpico en 1998 y en la actualidad sólo tres de los 325 centros vacacionales de invierno más populares en Estados Unidos lo prohíben: Deer Valley y Alta, en Utah, así como Mad River Glen, en Vermont.

"Los interesados en el sector consideran que la controversia ya ha concluido", afirmó Ditrinco. "Si uno pregunta a los chicos, estos responderán: 'Sí, esquiamos, usamos tabla, nos divertimos juntos".

Mientras que la generación más joven tiende a ser más amable, algunos esquiadores veteranos mantienen la aversión hacia quienes usan la tabla.

"La atmósfera ya no es tan mala comparada con hace 10 años, aunque persisten estereotipos terribles", dijo Slingsby, de 39 años, quien dio antes clases en el Whistler Blackcomb Ski Resort (Centro de Esquí Whistler Blackcomb) en Columbia Británica.

Graham Potter, de 25 años, coincidió con Slingsby. Potter se pasó más de 100 días cada uno de los últimos dos inviernos en el centro de esquí Mammoth Mountain en California antes de cambiarse al centro Steamboat.

Potter dijo que procede igual como sea que descienda por la nieve en la montaña, aunque parece que atrae más la atención cuando lo hace en tabla.

"Esquío odiosamente rápido, esquivo personas haciendo curvas muy cerradas, y sorteo tantos obstáculos como me es posible", agregó. "Pero definitivamente persiste el estigma cuando uso la tabla".

A pesar de los prejuicios, Slingsby dijo que ha advertido el aumento de la transmutación en deportes de invierno entre sus estudiantes. "Siempre hay un grupo que hace ambos", afirmó la profesora.

Las estadísticas le dan la razón. Según cifras de empresas del sector, existían en 2010 entre 7,4 millones y 11,5 millones de esquiadores estadounidenses, de los cuales 25% también hizo descenso en tabla al menos una vez ese año.

En forma similar, casi un tercio de los 6,1 millones a 8,1 millones de aficionados a la tabla también usaron esquíes al menos una vez.

Existen diferencias regionales en las preferencias hacia los deportes de invierno, dijo Ditrinco: el descenso en tabla es más popular en California y hacerlo con esquíes, en el este.

Slingsby dijo que muchos de sus estudiantes jóvenes que se iniciaron en deportes de invierno con la tabla prueban ahora los esquíes porque desean variar su equipo para adaptarlo al tipo de terreno.

Los esquiadores veteranos, por su parte, desean aprender el descenso en tabla porque "cuando se aprende a hacerlo apropiadamente es más suave para el cuerpo", agregó.

Potter, quien creció esquiando en Carolina del Norte antes de que cambiara a tabla cuando era adolescente, advirtió, cuando se convirtió en experto en tabla, que el descenso no era tan difícil como hacerlo con esquíes.

"Esquiar es más técnico. Es algo que se puede hacer toda la vida y nunca sentir que se domina", afirmó.

"Una vez que se es bueno en tabla, se es bueno. Hay bastante terreno que es divertido. Pero a medida que me hago viejo, salgo cada vez menos al campo".

Igual que muchas personas, Potter ha aumentado su gusto por el campo, una tendencia que Ditrinco dijo "ha hecho explosión" en los últimos años a medida que los centros vacaciones flexibilizan sus restricciones que antes impedían a los vacacionistas salirse los límites.

Como Potter todavía hace descenso en tabla casi tres cuartas partes de su tiempo, se acaba de comprar una tabla que le permite avanzar cuesta arriba porque puede separarse en dos partes. Después esta tabla se vuelve a unir en una pieza para efectuar el descenso fuera de la pista.

A pesar de decenas de años de experiencia y certificaciones de instructores expertos en ambas disciplinas, Slingsby dijo que no es fácil el cambio de esquí a tabla y viceversa.

"Creo que es una lección de humildad el cambio de una disciplina a la otra. Si se es bueno en una, cuando se cambia a la otra, vuelve a dar miedo la cuesta que antes parecía fácil", apuntó.

"Pero es divertido", apuntó.