Chicago tiñó su río de verde, las gaitas se escucharon en la Quinta Avenida de Nueva York, y en Georgia, la multitud hizo filas de hasta 30 minutos para comprar cerveza antes de disfrutar del desfile del Día de San Patricio que desde hace 188 años se realiza en Savannah.

Miles de personas se reunieron el sábado por la mañana a lo largo del Río Chicago, algunos con lentes para el sol en forma de tréboles y otros vestidos de duendes con barbas anaranjadas postizas. Los aplausos se escucharon mientras los botes de motor daban círculos a gran velocidad y un hombre a bordo arrojaba un tinte secreto a las aguas, que en cuestión de minutos adquirieron un psicodélico color verde. El ritual anual dio inicio oficialmente a un día de desfiles y festejos callejeros.

Este año, el invitado de honor fue el primer ministro irlandés Enda Kenny, que participó en el desfile de carros alegóricos, bailarines tradicionales de Irlanda y músicos que marcharon a lo largo de la avenida frente al lago de Chicago. Por la mañana, Kenny se presentó en el Ayuntamiento junto con el alcalde Rahm Emanuel, y ambos vistieron corbatas verdes y tréboles en sus solapas.

En Savannah, los fiesteros colocaron sillas plegadizas antes del amanecer y para cuando dio inicio el desfile, aproximadamente a las 10 de la mañana en la ciudad más antigua de Georgia, habían saturado las aceras.

En Nueva York, un río de faldas y gaitas fluyó por la Quinta Avenida, bordeada de enormes multitudes para el 251er desfile anual de San Patricio.

El cardenal Timothy Dolan, líder de los católicos de la ciudad, anunció que la emblemática catedral de San Patricio será renovada a un costo de 175 millones de dólares. El primer paso, dijo, consistirá en quitar el hollín de la fachada y reemplazar las ventanas.