Miles de simpatizantes del presidente Hugo Chávez se congregaron el sábado frente al palacio de gobierno para darle la bienvenida tras su retorno casi tres semanas después de ser operado de un tumor canceroso en La Habana.

Chávez lanzó besos, cantó y levantó el puño en alto desde un balcón del palacio de Miraflores de Caracas, y saludó con entusiasmo a sus partidarios, quienes atendieron su llamado de acudir a escuchar los lineamientos de la que será su tercera campaña de reelección.

Regresé "con mucha voluntad, fe en Dios, mucho amor, que es la más grande de todas las fuerzas, y el compromiso que tengo con ustedes de vivir para seguir construyendo la patria nueva y bonita", dijo el mandatario vestido con una chaqueta con el tricolor nacional. A su lado estaba su hija Rosa Virginia y varios de sus ministros.

"Este cáncer no podrá con Chávez tampoco", gritó a la muchedumbre vestida con camisetas rojas, que aplaudieron, ondearon banderas y no paraban de gritar "¡Cuídate!" en alusión a la afección.

Otros, antes de su aparición en el balcón, oraron por la salud del presidente. Muchos de sus simpatizantes expresaron que el líder cumplirá su promesa de recuperarse y ganar su tercera reelección en los comicios presidenciales del 7 de octubre.

"Nosotros sabemos que el mundo está preocupado por el presidente Chavez", dijo Carlos Morgado, de 59 años, un artista que ha pintado murales del presidente. Sin embargo, expresó que cree que Chávez está fuerte y también "es capaz de poder cambiar las cosas, es capaz también de combatir la muerte y pelear con la muerte... y ganarle a la muerte".

Chávez regreso a Venezuela la noche del viernes, casi tres semanas después de ser operado de un tumor canceroso en La Habana. Se le vio demacrado, pero expresando su optimismo sobre su recuperación.

Chávez, de 57 años, viajó el 24 de febrero a Cuba, donde se sometió a una tercera intervención quirúrgica en ocho meses.

Dos días después fue operado en La Habana de una "lesión" cancerosa de dos centímetros en la pelvis, que apareció en el mismo lugar donde en junio de 2011 le operaron un tumor, según dijo, del tamaño de una pelota de béisbol.

Entre julio y septiembre del 2011, Chávez fue sometido a cuatro fases de quimioterapia en La Habana y Caracas. En octubre había anunciado que estaba curado y que ya no tenía células cancerosas, aunque luego reconoció la recurrencia de otro tumor.

Chávez repetidamente se ha referido al avance positivo de su estado de salud, pero nunca ha precisado por cuánto tiempo estará en tratamiento de radioterapia, qué tipo de cáncer padece, ni cuáles son los pronósticos médicos, lo que ha generado nuevas especulaciones sobre sus posibilidades de mantenerse en el poder.

"Voy a descansar hoy, mañana, estos días. Y luego les anunciare cuando ya decidamos. Me estoy cuidando. Ahora tengo que comenzar el tratamiento de la radioterapia en los próximos días, la radioterapia para, bueno, atacar cualquier nueva amenaza", destacó.

Chávez busca otro mandato de seis años en los comicios presidenciales. Su rival, el gobernador del estado Henrique Capriles, de 39 años, que ha criticado el manejo secreto del cáncer del gobernante, ha dicho que si él fuera el presidente, su estado de salud sería "un asunto de conocimiento público".

"Le damos la bienvenida al candidato del gobierno, bienvenido a nuestra patria", dijo Capriles a la prensa durante un recorrido el sábado en un poblado del vecino estado Aragua. "Le deseo buena salud" y le recomendó que "no olvide que esta contienda que viene, por lo menos de nuestra parte, que estamos casa por casa, no es insultando a nadie".

Chávez se refirió a sus adversarios como "la burguesía" y "la derecha irracional y apátrida", catalogó a Capriles como el candidato de "los yanquis".

"La paliza que vamos a dar nosotros a la derecha venezolana, la paliza que le vamos a dar, esa paliza va a ser memorable... eso va a ser la paliza más grande", expresó.

El mandatario afirmó que sus adversarios serán una vez más vencidos si sus partidarios se mantienen unidos y desatiendan versiones sobre supuestas luchas intestinas entre el vicepresidente Elías Jaua, el ministro de Defensa Henry Rangel Silva y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, entre otros de sus allegados.

"Ese es otro cuentico que cargan por los lados de la oposición, que si yo me estoy muriendo, que no voy a aguantar la campaña, que si ya Elías es el sucesor pero no lo aceptan los militares, (que) Rangel Silva tiene su comando con Diosdado, Adán Chávez (su hermano mayor) en Barinas con Rafael Ramírez (ministro de Energías)... tienen toda una telenovela", expresó.

"¡Les vamos a demostrar lo que es la unidad revolucionaria!", añadió al desestimar el caso del gobernador del estado oriental de Monagas, José Gregorio Briceño, quien recientemente fue suspendido como militante por la directiva del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela.

En una muestra de una pugna en el oficialismo, Briceño cuestionó con dureza a algunos miembros de la organización y en especial a Cabello, al que señaló de haber amasado gran poder y de participar en lucrativos negocios al amparo del gobierno.

Briceño es "un traidor al pueblo, un traidor a la revolución", dijo Chávez, quien vaticinó que el gobernador "va a desaparecer del mapa político y se va a convertir en polvo cósmico", al quedar sin su apoyo.

"Tenemos que trabajar muy duro, muy unidos. Muy alerta, muy consciente de los riesgos que siempre hay cuando uno va a confrontar con gente que siempre pelea sucio, y detrás de ellos ademas (hay) mucho poder, el imperio yanqui, la CIA, cuerpos de inteligencia internacionales... hay que estar atento, porque no se trata de una batalla cualquiera. No. nos estamos jugando la vida de la Revolucion", insistió.