Hay gente que se muere por viajar en el sidecar de una motocicleta Harley. Literalmente.

Joerg Grossman afirmó el viernes que su prototipo de coche fúnebre para los entusiastas de las motos que quieren viajar hasta el fin en su vehículo favorito debutó el mes pasado. Se trata de un sidecar especial adaptado a su motocicleta.

La original es una Kawasaki, pero Grossman, residente cerca de Francfort, dijo que diez de sus coches fúnebres patentados, cada uno de los cuales cuesta unos 60.000 euros (78.000 dólares), son ensamblados y estarán listos este año.

Calcula que recibirá 1.000 encargos por año solamente en Alemania a razón de 1.200 euros (1.600 dólares) cada uno, en comparación con 200 euros para un coche fúnebre regular. Además ya tiene un contrato en Suiza y está en conversaciones en otros sitios.

Agregó que hay un público entusiasmado con la idea.