En una calle sinuosa de casas con marcos de madera a la sombra de enormes pinos, Robert Bales era el padre que salía al jardín a jugar con sus dos hijitos, un soldado de carrera que saludaba afectuosamente a los vecinos pero que no quería dar detalles de sus actividades en los campos de batalla.

"Cuando lo oía hablar, él decía 'Sí, ese es mi trabajo. Eso es lo que hago''', recordó Kassie Holland, vecino del soldado sospechoso de haber asesinado a dieciséis civiles afganos, entre ellos mujeres y numerosos niños. "Nunca manifestaba ninguna emoción al respecto".

Prefería hablar de sus compañeros. Durante la guerra de Irak, dijo a un entrevistador de un periódico de una base militar en 2009 que él y sus camaradas demostraban "la verdadera diferencia entre ser un estadounidense y un mal tipo".

Mientras los reporteros recorrían el vecindario de Bales el viernes por la tarde, Holland y otros residentes no podían creer que el hombre al que conocían fuese responsable de tal atrocidad.

Funcionarios militares dijeron que el domingo pasado, a las 3 de la mañana, el sargento de 38 años salió de la base del ejército en la que estaba estacionado en Afganistán, entró en dos pueblos y desencadenó una carnicería. Mató a tiros a varias personas y prendió fuego a varios cadáveres. Once de los asesinados pertenecían a una misma familia. Nueve eran niños.

"No puedo creer que fuese él", comentó Holland. "Es muy triste. No quiero creer que lo haya hecho".

Hasta el viernes, los militares habían mantenido en secreto la identidad de Bales. Pero al revelarse su nombre empiezan a conocerse algunos testimonios de quienes lo conocen. Estas versiones pintan a un soldado orgulloso de sus once años de servicio, incluso tres misiones en Irak.

Pero también revelan que Bales tuvo problemas con la justicia. En el 2002, según los registros judiciales, fue arrestado en un hotel de Tacoma, Washington, por agredir a una novia. Bales se declaró inocente y debió someterse a 20 horas de asesoramiento para controlar la ira, después de lo cual se levantó el caso. Hace tres años, también se le levantaron los cargos en un caso de atropello a un peatón con un automóvil sin detenerse.

Bales todavía no ha sido acusado por la matanza en Afganistán. Fue trasladado el viernes desde Kuwait a la única prisión militar de máxima seguridad, en Fort Leavenworth, Kansas. Cuando el carguero de la Fuerza Aérea llegó al aeropuerto internacional de Kansas City, a una hora de la prisión militar, la seguridad era muy estricta.