Dos explosiones mataron al menos a 27 personas e hirieron a cerca de 100 más el sábado, al alcanzar edificios de inteligencia y seguridad de Damasco, la capital de Siria, de acuerdo con medios oficiales.

La televisora propiedad del gobierno citó al ministro de salud al señalar que la cifra de muertos podría ascender. Por su parte, la agencia noticiosa estatal Sana difundió fotografías descarnadas de cadáveres mutilados y quemados, calles salpicadas de sangre y hierros retorcidos en los lugares donde ocurrieron las explosiones.

Las informaciones preliminares señalan que los dos estallidos se debieron a coches bomba que tuvieron como blanco el departamento de inteligencia aeronáutica y el departamento de seguridad penal a las 7:30 de la mañana. Se escucharon varios disparos poco después de las detonaciones mientras habitantes de la zona y otros que se habían acercado huían, informó un periodista de The Associated Press en el lugar.

"Todas nuestras ventanas y puertas explotaron", dijo Majed Seibiyah, de 29 años, que vive en el área. "Yo dormía cuando escuché un ruido como de un sismo. No comprendí lo que estaba sucediendo hasta que escuché gritos provenientes de la calle".

Un funcionario sirio indicó que existen reportes de una tercera explosión ocurrida el sábado, la cual habría alcanzado un autobús militar en el campamento de refugiados Yarmouk en Damasco, pero se desconocen los detalles. El funcionario pidió mantener el anonimato porque no está autorizado a proporcionar información.

Las detonaciones son las más recientes de una serie de ataques de gran escala con explosivos en contra de instalaciones militares del régimen sirio. Hasta el momento, las autoridades desconocen a los autores de los atentados. Los estallidos previos, todos ataques suicidas, han matado a decenas de personas desde diciembre, pese a que el régimen intensifica una sangrienta campaña en contra de los levantamientos de un año que buscan derrocar al presidente Bashar Assad.

El gobierno culpa de los atentados a "fuerzas terroristas" que, asegura, están detrás de la revuelta. La oposición niega tener un papel en los ataques y acusa que las fuerzas leales del gobierno están detrás de los estallidos para desacreditar la sublevación.

Según las Naciones Unidas, más de 8.000 personas han muerto desde que se inició en marzo de 2011 la rebelión contra Assad.

Siria ha sido escenario de atentados con bomba por parte de atacantes suicidas. El anterior de estos hechos ocurrió el 10 de febrero, con estallidos que afectaron recintos de seguridad y dejaron 28 muertos en la ciudad de Alepo, bastión del gobierno.

Damasco, otro baluarte de Assad, fue desde diciembre escenario de otros tres atentados explosivos cometidos por suicidas.

En las últimas semanas, las fuerzas sirias han lanzado intensas ofensivas contra los principales reductos de la oposición en Homs, centro de Siria; Idlib, en el norte, y Daraa en el sur.