El Vaticano dijo el viernes a un grupo de tradicionalistas escindidos que persisten las diferencias doctrinales que impiden su retorno al seno de la Iglesia católica, un objetivo preciado por el papa Benedicto XVI.

El cardenal William Levada, encargado de la oficina del Vaticano que custodia la ortodoxia doctrinal, se reunió durante dos horas en la Santa Sede con el obispo Bernard Fellay, líder de la tradicionalista Sociedad de San Pío X.

El grupo se ha opuesto al acercamiento de décadas del Vaticano con judíos, musulmanes y miembros de otras denominaciones. En general, se opone a las reformas liberalizadoras que el Vaticano instrumentó en la década del 60. Benedicto ha hecho del esfuerzo por la unidad cristiana una prioridad de su papado que lleva ya casi siete años, en especial el contacto con los ultraconservadores.

Pese a que la iniciativa papal de acercarse al grupo no dio resultados, el Vaticano dejó la puerta abierta diciendo que el grupo de Fellay tenía hasta mediados de abril "para reflexionar y aclarar" su posición, dijo un vocero de la Santa Sede.

"No se considera una cuestión cerrada", afirmó el vocero vaticano Federico Lombardi. Han pasado seis meses desde una reunión entre Levada y Fellay para discutir las condiciones según las cuales la sociedad sería recibida nuevamente en la Iglesia.

Grupos judíos han manifestado preocupación de que la apertura del Vaticano a los católicos disidentes pusiera en cuestión los 50 años de progreso en las relaciones entre católicos y judíos.

La mejora de relaciones con los judíos se produjo tras el Concilio Vaticano II de 1962-65, cuyas reformas incluyeron el acercamiento a los judíos y las misas en los idiomas vernáculos en vez del latín.

La Sociedad de San Pío X, iniciada en 1969 por el arzobispo rebelde Marcel Lefebvre, se opone enérgicamente a muchas de las reformas. El Vaticano excomulgó a Lefebvre, ya fallecido, y a cuatro de sus obispos después que los elevó a ese rango sin aprobación papal.

Una declaración del Vaticano, emitida tras la reunión del viernes, dijo que tanto Benedicto como Levada estudiaron la respuesta de la Sociedad a la iniciativa papal. Pero la respuesta, entregada al Vaticano en enero, "no es suficiente para superar los problemas doctrinales que están en las bases de la fractura entre la Santa Sede y la Sociedad".

La declaración no reveló por qué no satisfizo las condiciones del Vaticano.

Debido a "la preocupación por evitar una ruptura de la iglesia con consecuencias dolorosas e incalculables", Fellay fue invitado a "aclarar sus posiciones con el objeto de cerrar la fractura existente, tal como espera el papa Benedicto XVI", dice la declaración vaticana.

La Sociedad publicó la declaración del Vaticano en su cibersitio, pero sin comentarios.

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Daniela Petroff contribuyó a este informe desde el Vaticano.