El renunciante embajador colombiano en Perú Jorge Visbal retrasó para el martes su retorno a Bogotá para enfrentar las acusaciones sobre presuntos lazos con paramilitares, informó el viernes su defensa legal.

"Debido (a) una crisis de hipertensión tuvo que ser aplazada la llegada del doctor Visbal al país, prevista para hoy (viernes) en la tarde", dijo en un comunicado el abogado defensor Abelardo de la Espriella.

En este momento Visbal "es atendido en Lima, Perú, bajo permanente comunicación con su médico en Colombia", agregó, sin dar más detalles.

Visbal, de 59 años, renunció al cargo el 14 de marzo, horas después de que la Fiscalía ordenara su captura por sus presuntos vínculos con los grupos paramilitares.

El ex embajador, designado a la misión en Lima por el presidente Juan Manuel Santos a fines del 2010 y que asumió el cargo en febrero del 2011, es acusado del delito de "concierto para delinquir agravado", o la asociación de dos o más personas para cometer un número indeterminado de crímenes, según ha dicho la Fiscalía.

La pena mínima por ese delito es de tres años de prisión.

De acuerdo con la Fiscalía, los hechos investigados tienen relación a cuando Visbal se desempeñó como presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan) entre 1998 y 2004 y tuvo reuniones con dirigentes del paramilitarismo para gestionar apoyos de esos grupos ilegales para la campaña reeleccionista de 2006 del entonces presidente Alvaro Uribe (2002-2010).

La Fiscalía no ha aclarado si esos respaldos, según testimonios de paramilitares desmovilizados rendidos ante la justicia, fueron en dinero o para buscar votos.

En julio del 2011, cuando Visbal se presentó a una diligencia judicial de descargos, el abogado De la Espriella aseguró que ninguno de los encarcelados jefes paramilitares como Iván Roberto Duque, alias "Ernesto Báez", y Salvatore Mancuso, "señalaron a mi cliente de pacto alguno" con el paramilitarismo.

Visbal, según De la Espriella, no negó en la Fiscalía haberse reunido con ex jefes paramilitares, pero advirtió que esos encuentros no fueron "ni ilegales ni clandestinos" y autorizados por los gobiernos de turno como integrante del Consejo Gremial Nacional y del Consejo Nacional de Paz, que en su momento buscaron acercamientos de paz con guerrilleros y paramilitares.