El canciller francés rechazó el jueves la posibilidad de entregar armas a los insurgentes sirios, que las habían solicitado repetidamente, por considerar que armar a la oposición podría degenerar en una guerra civil catastrófica.

La oposición siria está dividida al cumplirse un año de la insurrección popular contra el régimen del presidente Bashar Assad, y han quedado atascadas las gestiones para detener un conflicto que ha costado más de 7.500 víctimas. Los insurgentes han vuelto a pedir nuevas armas tras sufrir varias derrotas ante las fuerzas gubernamentales.

Francia, antigua potencia colonial de Siria, respalda a los opositores de Assad pero teme mezclarse en un nuevo conflicto tras su participación en los bombardeos de Libia que protagonizó la OTAN.

El ministro francés de Relaciones Exteriores Alain Juppe dijo que armar a la oposición podría degenerar en "un hecho catastrófico incluso mayor que el existente hoy.

"El pueblo sirio está profundamente dividido, y si damos armas a cierta facción de la oposición siria, habremos fomentado una guerra civil entre cristianos, alauitas, suníes y chiíes", dijo el jueves Juppe a la radioemisora France-Culture.

Tras sufrir varias derrotas importantes a manos del ejército sirio, los insurgentes andan escasos de dinero y armas.

"Envíennos dinero, estamos desesperados, Envíennos armas", dijo Ahmad Kassem, que coordina las operaciones militares del insurgentes Ejército de la Siria Libre, a The Associated Press en una entrevista mantenida el miércoles. "No necesitamos combatientes. Nos sobra gente para combatir, pero necesitamos armas para proteger nuestra tierra y nuestro honor".

Muchos miembros de la oposición siria se encuentran en París pero las divisiones les han impedido formar una alianza común que pueda recibir el respaldo de la comunidad internacional.

Juppe exteriorizó además su frustración al continuado respaldo de Rusia a Assad, aunque reconoció que ello se debe en parte al enojo ruso por la campaña militar internacional contra Libia.

"Rusia ... cree que nos excedimos", dijo Juppe. "Nos piden ... que paguemos por la operación libia".

El líder libio Moamar Gadafi y Assad fueron aliados de Rusia antes de comenzar el año parado la llamada Primavera Arabe.