Agentes de la policía cubana entraron a pedido al cardenal Jaime Ortega a un templo católico y desalojaron de allí pacíficamente a un grupo de 13 disidentes que habían tomado la parroquia por dos días.

"En uso de la autoridad y facultad que le compete, el cardenal Jaime Ortega se dirigió a las autoridades correspondientes para que invitaran a los ocupantes a abandonar el Santuario", expresó un comunicado de prensa de la Iglesia Católica, firmado por Orlando Márquez, vocero del Arzobispado de La Habana.

Los 13 ocupantes fueron sacados sin ofrecer resistencia en la noche del jueves, indicó la nota circulada entre la medianoche de ese día y la madrugada del viernes y enviada a la AP.

"Los agentes que ejecutaron la operación habían asegurado a la Iglesia que no portarían armas, que trasladarían inicialmente a las 13 personas a una unidad policial y que después los llevarían a sus casas. Igualmente aseguraron que no serían procesados por este hecho", agregó el comunicado.

Los ocupantes ingresaron a la parroquia de la Caridad, en el capitalino barrio de Centro Habana el martes en la noche y exigían que el Papa Benedicto XVI mediara para que el gobierno escuchara sus demandas políticas, que iban desde acceso a la información hasta la instalación de un gobierno provisional en la isla.

La toma de la iglesia se produce pocos días antes del arribo del Pontífice, que llegará a Santiago, unos 900 kilómetros al oriente de la capital, procedente de México el 26 de marzo y concluirá su vista el 28 en La Habana. En cada una de estas ciudades oficiará una misa.

El motivo de la gira pontificia se enmarca precisamente en el 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad de El Cobre, patrona de la isla y una de cuyas réplicas se guarda en la parroquia tomada por el grupo disidente.

Desde el miércoles, cuando la ocupación se hizo pública la Iglesia Católica había reaccionado con dureza contra los disidentes tildándolos de "irrespetuosos" e "irresponsables" que querían usar los templos como "trincheras" políticas.

Según la nota del Arzobispado los sacerdotes trataron de disuadir a los ocupantes e hicieron esfuerzos infructuosos y "unilaterales" para "poner fin a esta situación", pero ante la negativa de los disidentes se llamó a las autoridades.

"Se pone fin así, a una crisis que no debió nunca producirse. La Iglesia confía que hechos semejantes no se repitan y que la armonía que todos anhelamos pueda realmente alcanzarse", agregó el comunicado eclesial.

Según Fred Calderón, uno de los voceros del grupo que habló por teléfono con AP el jueves antes de ser desalojados, ellos demandaban que el Papa pidiera en su nombre al gobierno cubano libertad para presos políticos, derecho pleno a la propiedad privada en Cuba, acceso a la información, la eliminación de los requisitos para que los cubanos viajen y la instalación de un gobierno provisional, entre otros.

La iglesia de la Caridad permaneció semicerrada el miércoles y jueves. Un recorrido de la AP mostró que en la zona no había presencia policial ostensible y que el vecindario continuó sus actividades con normalidad.

La agenda del Pontífice, de 84 años de edad, no prevé encuentros con disidentes, miembros de otras religiones o personalidades fuera de la cúpula de gobierno.

Entre los propios opositores la toma de la parroquia y la negativa de los 13 ocupantes a salir generó opiniones diversas.

Algunos disidentes incluso tomaron distancia de las acciones como la líder de las Damas de Blanco, Bertha Soler que aseguró no compartir el método y en cambio prefirió entregar cartas para el Papa a la jerarquía eclesiástica o el activista de derechos humanos Elizardo Sánchez, quien explicó que apoyaba la necesidad de ser escuchados del grupo, pero no la forma de hacerse escuchar.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como @ARodriguezAP