Los seguidores del América y Deportivo Cali no respetaron un pacto de no agresión firmado por los líderes de sus barras bravas y se enfrentaron el miércoles por la noche con un saldo de 11 heridos, tres de ellos de gravedad, y 135 detenidos, informó la policía de Cali.

Los choques se produjeron antes, durante y después de un partido por la Copa Colombia que ganó América por 1-0. Los heridos fueron trasladados al Hospital Universitario del Valle, señalaron el jueves las autoridades.

"Un hombre que llegó con una herida en el abdomen tuvo que ser intervenido de urgencia, su estado de salud es grave. También se operó a un hombre con herida a la altura del corazón y otro con herida al tórax que le generó daño pulmonar", precisó a los periodistas el doctor Laureano Quintero.

El galeno anotó que un policía perdió un dedo durante los disturbios.

"No puede ser que cada vez que hay partido se dé esta batalla campal entre las barras. Un evento deportivo no se puede convertir en una tragedia para la ciudad", agregó.

Los retenidos, incluyendo un número no precisado de menores y 15 mujeres, fueron acusados de hurto, portar armas blancas y estupefacientes, además de daños públicos, informó el jueves el comandante de la policía, general Fabio Castañeda.

"Al interior del estadio (Pascual Guerrero) las medidas de seguridad funcionaron, no hubo enfrentamientos entre las barras", destacó.

Los disturbios se registraron a las afueras del escenario y la vigilancia estuvo a cargo de 950 policías, que fueron insuficientes para mantener el orden.

La autoridades de Cali habían anunciado antes del encuentro que plantearían a la liga profesional (Dimayor) que no se programen partidos por la noche.

Los incidentes, según la alcaldía y la policía, son más frecuentes por la noche que en las tardes y el esquema de seguridad en el estadio y su entorno obliga a las autoridades a disminuir la vigilancia en distintos sitios de Cali, la tercera ciudad de Colombia.

Líderes de barrabravas, por iniciativa de la alcaldía, la policía y la iglesias, se reunieron y se comprometieron el lunes a no provocar desordenes.

"Es un compromiso de no agresión y convivencia ciudadana entre las barras de la ciudad, esperando que sea un compromiso de todos, no sólo de nosotros, sino de todas la entidades del Estado", manifestó al momento de la firma del acuerdo Alejandro Jaramillo, representante de "Frente Radical".

Lo sucedido en Cali se sumó a los serios incidentes en Medellín el domingo por la noche antes, durante y después del juego Medellín-Atlético Nacional con saldo de un muerto, nueve heridos y 315 detenidos.

El comandante de la policía metropolitana de Medellín, general Yesid Vásquez, coincidió el jueves con el planteamiento de las autoridades de Cali de no programar partidos por la noche y el presidente del concejo de Medellín, Alejandro Guerra, fue más severo y planteó no facilitar el estadio Atanasio Girardot para encuentros de los torneos locales.