Rick Santorum, jubiloso y optimista, llegó el miércoles a San Juan de Puerto Rico en busca de una nueva victoria en unas primarias republicanas en las que de repente, ninguna contienda es menor ni se concede delegado alguno.

En tanto, Mitt Romney invirtió un millón de dólares en publicidad televisiva en Illinois, el próximo estado grande donde seguirá la contienda por la candidatura presidencial republicana.

"Si seguimos ganando elecciones, la gente se va a dar cuenta que el gobernador Romney no será el candidato", dijo Santorum, buscando aprovechar sus inesperadas victorias del martes en Alabama y Misisipí.

Romney rechazó la insinuación de que no atrae a los conservadores. "Uno no gana un millón de votos más que cualquier otro en esta contienda apelando tan solo a los estadounidenses de ingresos altos", dijo. "Algunos que son muy conservadores tal vez no me apoyan, pero lo harán cuando me elijan candidato, cuando enfrente a (el presidente) Barack Obama".

Por su parte, Newt Gingrich no mostraba señalas de desistir a pesar de dos derrotas en el sur, una región que consideraba suya.

Esto probablemente beneficia a Romney. En cambio, Santorum quiere aparecer como el único rival a la derecha de Romney, el ex gobernador de Massachusetts.

Los sucesos de las últimas 24 horas fueron una síntesis de la campaña por la candidatura republicana más turbulenta de los últimos decenios.

Las victorias de Santorum en Alabama y Misisipí fueron producto de un apoyo de extrema derecha que superó las ventajas organizativas y financieras de Romney.

Sin embargo, a pesar de esos resultados, Romney tiene una ventaja enorme en el recuento de delegados, que se acrecentó durante la noche con victorias en las asambleas partidarias de Hawai y Samoa Americana.

Esa división — las victorias espectaculares en oposición a la acumulación de delegados — aparece como un argumento de importancia creciente a medida que Romney, Santorum y Gingrich eligen hechos y elaboran teorías que los favorezcan.

La campaña de Romney destaca que tiene más de la mitad de los delegados elegidos hasta el momento y que de seguir así, obtendrá el mínimo necesario de 1.144 delegados antes de la convención de agosto en Tampa, Florida.

La estrategia de Santorum se basa en acrecentar sus fuerzas en las primarias posteriores y maniobrar en los estados que realizan asambleas, donde Romney se mostró fuerte al comienzo pero los delegados todavía no han sido elegidos. Su campo sostiene que habrá dos o tres rondas de votación en la convención para elegir al candidato.

Las próximas elecciones se realizarán en Puerto Rico el domingo, Illinois el martes y Luisiana el 24 de marzo.

Faltando asignar un puñado de delegados de las elecciones del martes, el recuento de The Associated Press da 495 a Romney, 252 a Santorum, 131 a Gingrich y 46 a Ron Paul.

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Los periodistas de The Associated Press Kasie Hunt en Puerto Rico y Stephen Ohlemacher en Washington contribuyeron a este despacho.