Es un oasis en el desierto en el que los cuadros más valiosos son colgados en las paredes de casinos, donde se enorgullecen de las luces de neón y hoteles temáticos rinden tributo a piezas históricas de arquitectura. Aún así, las ofertas culturales en Las Vegas desde hace tiempo han sido eclipsadas por el glamour y la crudeza de sus vicios más notorios. La gente viene a esta ciudad a salir de fiesta, no a ampliar sus horizontes artísticos.

Ahora, un nuevo complejo de artes de 470 millones de dólares podría cambiar esa imagen. El Smith Center for the Performing Arts, una reluciente joya al estilo art deco en el centro de la ciudad, espera presentar a Las Vegas como un destino cultural por mérito propio.

El campus de dos hectáreas ofrecerá musicales de Broadway, conciertos de jazz y cantantes clásicos, así como la Filarmónica de Las Vegas y el Nevada Ballet Theatre, dos instituciones locales a menudo exlipsadas por el oropel y el dinero de los casinos en Las Vegas Strip. En homenaje a la vecina Presa Hoover, el complejo tiene recortes de acero, figuras geométricas, muros de mármol, bordes festoneados y otros adornos al estilo de los años 30.

Empresarios, funcionarios electos, ejecutivos de casinos y artistas locales están contando con que el Smith Center, inaugurado el 10 de marzo, insufle nueva vida a la vapuleada economía de la ciudad y su escena de artes. El brutal desplome del mercado de bienes raíces en Nevada y una fuerza de trabajo dependiente en gran parte de la industria de hospitalidad resultan en algunas de las tasas de desempleo y de ejecuciones de hipotecas más altas del país, y los líderes comunitarios esperan que un influjo de turistas en busca de arte ayude a ampliar el atractivo del estado y su mercado laboral.

"Esto va a cambiar la percepción del mundo sobre el lugar en que vivimos", dijo Myron Martin, presidente del Smith Center y veterano participante en el mundo del arte en la ciudad.

Las atracciones y restaurantes a lo largo de la Strip han cultivado durante años una clase creativa de bailarines, chefs, fotógrafos y músicos. Pero hasta ahora no había una infraestructura que les respaldase.

La filarmónica realizaba sus recitales en el anfiteatro de una universidad en el que la acústica era tan mala que los músicos apenas podían escucharse a sí mismos. Las galerías de arte cerraban porque la población de la ciudad, mayormente de clase obrera, no compraba nada. El ballet realizaba su representación anual de "El Cascanueces" en un casino.

Lo que ha cambiado ahora es que Las Vehgas se está volviendo cada vez más urbana. La población en el sur de Nevada creció en casi 600.000 personas en el último decenio y en años recientes, líderes empresariales y comunitarios han prometido hacer más vivible la ciudad para atraer y retener a trabajadores de clase media. Tony Hsieh, el director ejecutivo de Zappos.com en Las Vegas, está ayudando a financiar el Smith Center, además de un festival de artes mensual en el centro de la ciudad. Los hoteles-casinos Mirage, Bellagio, Wynn, Plaza y Cosmopolitan han respaldado también en años recientes a artistas locales.

Mientras tanto, el desplome inmobiliario ha hecho la ciudad más barata para artistas. Algunos estudios se alquilan a apenas 250 dólares al mes y están floreciendo galerías, salas de teatro y talleres de danza. En el 2007, había 30 galerías de arte en Las Vegas. Este año están operando 144, de acuerdo con documentos municipales.

Hay otros indicios de crecimiento. Emergency Arts, un centro médico abandonado que fue convertido en un refugio cultural, ha atraído más de 40 inquilinos, incluyendo artistas, galerías, cineastas y diseñadores gráficos. La troupe de Shakespeare de la ciudad, fundada hace cuatro años, va a inaugurar su primer teatro en abril. Y al menos tres museos están abriendo o siendo renovados en Las Vegas este año.

"Toda comunidad bien equilibrada tiene una comunidad artística que es parte del tejido de la ciudad y eso es lo que está sucediendo ahora en Las Vegas", dijo Rob McCoy, que dirige la comisión municipal de arte.

Funcionarios municipales comisionaron recientemente varios proyectos públicos de arte. CityCenter, un complejo de tiendas y casino inaugurado en el 2009, tiene enormes murales en su estacionamiento, máquinas de venta de arte y un programa de artistas residentes.

A los visitantes ebrios parecen gustarle particularmente las instalaciones, y algunos se han trepado en las esculturas, incluyendo un zapato de tacón de nueve metros de altura creado por el artista californiano Roark Gourley en el Cosmopolitan.

"Al inicio éramos muy preciosistas", dijo Lisa Marchese, jefa de mercadotecnia del casino. "Les decíamos 'Es arte. Por favor no se suban al zapato'''.

Pero el casino finalmente decidió que le gente hiciera lo que quisiese. El zapato, otrora lustroso, está marcado ahora con arañazos y muescas.

El Smith Center, un templo de las artes visuales y escénicas, es por mucho la más grandiosa de las instituciones culturales en Las Vegas.

Su temporada inaugural tendrá al celista Yo-Yo Ma, el escritor David Sedaris, la Alvin Ailey American Dance Theater y los musicales de Broadway "Wicked", "Mary Poppins" y "The Color Purple". Su campus incluye un café de jazz, un museo de niños, un pequeño parque dedicado a conciertos al aire libre y un campanario que ha transformado el horizonte arquitectónico de la ciudad.

Residentes locales parecen ansiosos de adoptar el centro. Más de 10.000 subscripciones para la temporada han sido vendidas, excediendo las expectativas iniciales del Smith Center. Los precios de los boletos empiezan en 24 dólares.

"Nos hemos cuidado de asegurarnos de que no estamos construyendo algo para los ricos y famosos", dijo Martin.

El centro alberga varias aulas diseñadas para introducir las artes a los estudiantes locales y promover los logros académicos, una tarea difícil en un estado con la menor tasa de graduados de secundaria en el país.

Las Filarmónica de Las Vegas planea interpretar sus piezas más ambiciosas hasta la fecha y expandir la temporada a 10 conciertos en su residencia en el Smith Center.

"La mayoría de la gente en el mundo, en nuestro país, no tiene la menor idea de que tenemos cultura", dijo Jeri Crawford, presidente de la orquesta. "Si alguna vez hay un cambio, va a ser con el Smith Center".