La presidenta Dilma Rousseff recibió el martes un homenaje de una sesión conjunta del Congreso brasileño en conmemoración del día de la mujer, en momentos de tensiones en las relaciones entre los poderes ejecutivo y legislativo.

Rousseff fue ampliamente elogiada en la sesión que rindió tributo a las mujeres brasileñas, donde ningún legislador hizo referencia a los recientes conflictos entre la gobernante y los partidos que componen su base de apoyo en el Congreso.

La noche del lunes, apenas horas antes del homenaje, Rousseff mandó a sustituir al senador Romero Jucá de su condición de líder de la coalición oficialista en el Senado, en una aparente represalia por que la cámara alta rechazó la semana pasada el nombramiento de Bernardo Figueiredo como director de la Agencia Nacional de Transporte Terrestre, apoyado por la presidenta.

El rechazo tomó al gobierno por sorpresa porque tiene una amplia mayoría en ambas cámaras legislativas. Sin embargo, la votación fue explicada por parlamentarios como un mensaje de disconformidad de sus aliados, que reclaman de más atención del gobierno a sus demandas de recursos para sus bases y nombramientos de sus miembros en cargos ejecutivos.

El sitio de internet Congresso em Foco, que analiza la actividad legislativa, publicó el martes que, con la separación de Jucá de la jefatura de bancada, "la presidenta muestra disposición de no ceder a la presión de sus aliados".

Jucá es miembro del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), mayor de las 17 agrupaciones aliadas del gobierno, y fue reemplazada por el ex gobernador del estado de Amazonas Eduardo Braga, también del PMDB pero conocido por sus posturas independientes de los dirigentes de ese partido.

Sin embargo, las disconformidades fueron dejadas de lado durante la ceremonia en que el Congreso otorgó el premio Mujer Ciudadana Bertha Lutz a Rousseff junto a otras cuatro mujeres.

Por el contrario, la gobernante recibió elogios de legisladores de los partidos aliados, muchos de los cuales participaron del rechazo del nombramiento de Figueiredo.

"Quiero homenajear a Dilma Rousseff, que rompe un paradigma al ser la primera mujer en ocupar la presidencia de la república. Es un orgullo para todos los brasileños que reconocen su liderazgo en su gobierno", declaró el presidente del Senado, José Sarney.

La gobernante también centró su mensaje en su condición de primera mujer presidenta y evitó cualquier señal de enfrentamiento.

"Sé que mi llegada a la presidencia tiene un papel importante. Me siento representando a 97 millones de brasileñas que son decisivas para el proceso de transformación de Brasil", expresó Rousseff.