Adiós al príncipe fiestero; den la bienvenida al arma secreta de la reina.

Así es como los seguidores de la familia real han visto la primera gira diplomática importante del príncipe Enrique de Inglaterra, una excursión de 10 días al Caribe y Sudamérica en representación de su abuela, la reina Isabel II, como parte de los festejos para conmemorar su Jubileo de Diamante.

El viaje ofreció a Enrique, de 27 años, un primer paso hacia el escenario internacional en un papel que será cada vez más común al frente de una generación más joven de la familia real.

La parte oficial del viaje, que también incluyó una visita de promoción comercial a Brasil, terminó el domingo con un partido de polo con fines benéficos después del cual Enrique alzó los pulgares tras recibir un beso en la mejilla de la modelo brasileña Fernanda Motta durante la ceremonia de premiación. El lunes, se preparaba para viajar al interior del país para estudiar los ecosistemas como parte de un proyecto privado realizado por la fundación de beneficencia que dirige junto con su hermano, el príncipe Guillermo.

Reportes de prensa señalan que Enrique ha sido un éxito entre el pueblo brasileño e hizo un buen trabajo en su promesa de hacer que su abuela se sintiera orgullosa de él.

Robert Lacey, autor de varios libros sobre la reina, dijo que el viaje exitoso de Enrique refleja su nueva madurez.

"Se ha adaptado a su papel en el último par de años, en parte debido a su carrera militar", dijo Lacey. "Había dudas a raíz de algunos incidentes a lo largo de los años de que Enrique sería el problemático de la familia, pero en realidad lo está haciendo sorprendentemente bien".

En su juventud y adolescencia, Enrique llamó la atención por su afición a las fiestas y — con mayor notoriedad — cuando vistió un uniforme nazi en una fiesta de disfraces y fue fotografiado portando una banda de tela con la cruz gamada.

Lacey dijo que el entrenamiento militar de Enrique en las fuerzas británicas, al igual que el de su hermano mayor, el príncipe Guillermo, ha impresionado enormemente al público.

"La gente puede atestiguar que Enrique no recibe un trato especial, tiene que aprobar exámenes de pilotaje de helicóptero y trabajar realmente duro", dijo Lacey.