Ataques a los objetivos favoritos de al-Qaida en Irak dejaron 14 muertos el lunes cuando grupos de insurgentes atacaron a las fuerzas de seguridad, una oficina de gobierno y varias joyerías, demostrando que los grupos armados aún constituyen una amenaza mientras el país se apresta a recibir a los principales líderes del mundo árabe.

Funcionarios de seguridad habían previsto que al-Qaida iba a incrementar la violencia en las próximas semana mientras Bagdad se prepara para realizar la cumbre de la Liga Arabe a fines de mes.

Ningún grupo se atribuyó de inmediato la responsabilidad de los ataques del lunes, mientras numerosos grupos armados han mezclado ataques a objetivos políticos con operaciones criminales lucrativas. Pero se cree que al-Qaida en Irak se ha financiado por años en parte con el producto del dinero y el oro robado a las joyerías locales.

Los milicianos atacaron primero antes de la madrugada del lunes en la ciudad de Tarmiya, 50 kilómetros (30 millas) al norte de Bagdad, donde la policía dijo que pistolero a bordo de dos vehículos atacaron la alcaldía. Tres policías murieron, dijeron funcionarios policiales y de salud.

Media hora después y a escasos kilómetros, los pistoleros atacaron a una patrulla policial disparándoles desde sus vehículos en marcha. Dos policías murieron, dijeron las autoridades.

Una horas después, asaltantes en dos vehículos que portaban granadas y armas de fuego mataron a nueve personas y dejaron 14 heridos en asaltos coordinados a cuatro joyerías en el este de Bagdad cerca de un retén policial, informaron la policía y funcionarios de salud.

Funcionarios de Bagdad dijeron que dos policías, dos soldados y dos orfebres figuraban entre los muertos en un pequeño mercado en Ur, un vecindario chiíta, antes del mediodía.

"Primero escuchamos disparos desde el lado opuesto del mercado, cerca del retén policial", dijo un testigo Maitham Moussa, de 30 años, propietario de una lechería a 50 metros de las joyerías. "Entonces oímos disparos al aire y la explosión de bombas", agregó.

Relató que la gente corría huyendo del área y se ocultaban en grupos cerca de una callejuela para escapar de la balacera. "Vi a una mujer tendida en el suelo con un niño pequeño", agregó Moussa. "Había sangre cerca de la mujer pero no estoy seguro si ella estaba herida o era el nene", agregó.

Un funcionario policial dijo que los hombres armados robaron oro y dinero en efectivo después de enfrentarse a tiros con las fuerzas de seguridad.

Un médico confirmó en un hospital cercano el número de víctimas. Ambos funcionarios hablaron a condición de mantenerse anónimos por carecer de autorización para dar información.