En la primera fila de la audiencia, un hombre ataviado con un grueso abrigo escucha atentamente a un coro juvenil, luego se pone de pie y aplaude con entusiasmo.

Los músicos adolescentes lo rodean, muchos desando tomarse fotos con él, le estrechan la mano y le manifiestan su aprecio. Algunos le dicen "¿Maestro, le gustó?".

El delgado hombre calvo con anteojos bifocales da una gran sonrisa, alentando a los cantantes y tomándolos de las manos.

Para muchos músicos jóvenes en Venezuela, José Antonio Abreu es un mentor, una inspiración y su ídolo. El hombre de 72 años ha revolucionado la educación musical en el país a través de un programa técnico único conocido como El Sistema que ha sido elogiado en todo el mundo y ha producido talentos como Gustavo Dudamel, quien a los 31 años es el director musical de la Filarmónica de Los Angeles.

El ex congresista comenzó el programa hace casi cuatro décadas, con el sueño de dar a los niños pobres la oportunidad de adentrarse en la música clásica. Hoy, su creación está dando frutos en una red nacional de orquestas mientras brinda a sus pupilos interés personal.

"Hijos musicales tengo muchísimos", dijo Abreu en una entrevista, jugando con la frase porque no tiene hijos propios.

"Estamos apenas empezando... En el futuro no debe quedar ni un niño, ni un joven fuera de la música en Venezuela. Todas las provincias tienen que estar llenas de coros y orquestas, todas. La vida cotidiana debe expresarse en música".

El Sistema es conocido formalmente como el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela y se ha vuelto uno de los más grandes orgullos de un país que sufre por la violencia del crimen, una inflación de 26% y amargas divisiones políticas.

El programa involucra hoy a más de 300.000 estudiantes, una cifra importante en una nación con 29 millones de personas. En pequeños pueblos y ciudades, niños y adolescentes están aprendiendo la música de compositores como Mozart y Mahler.

El Sistema recibió un impulso en febrero cuando Dudamel deslumbró a las audiencias dirigiendo la Filarmónica de Los Angeles en su tierra natal por primera vez desde que se volvió director de orquesta en 2009. La Filarmónica se unió a la principal orquesta de Venezuela, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, y a un coro de más de 1.200 cantantes el 18 de febrero, para interpretar la Octava Sinfonía de Mahler en un programa transmitido en vivo en los teatros de Estados Unidos.

El actor estadounidense John Lithgow, quien condujo la transmisión, se conmovió con la pasión demostrada por los músicos venezolanos.

"Es completamente milagroso el hecho de que en este país con problemas, la única constante en los últimos 37 años haya sido El Sistema", dijo Lithgow. "Todo es por el bien de estos niños. Simplemente es impactante, es muy inspirador. Nunca había visto tal disciplina en niños pequeños, disciplina combinada con júbilo".

Abreu está encantado de que el gran sueño al que le dedicó buena parte de su vida seguirá creciendo. Desde su pequeña oficina en el salón de conciertos en Caracas, dice emocionado: "Lo que está ocurriendo en este momento aquí con este proyecto Mahler es un ejemplo para el mundo y es único".

"Y en el futuro seguiremos con proyectos como este, con otras orquestas y con otros países... Va a ser un proceso cada vez más violento, cada vez más grande".

Abreu se define "como un trabajador social, un artista que hace trabajo social por el arte, y que destina su vida, exclusivamente, a la juventud y a la infancia de su país".

El Maestro Abreu creció en el seno de una familia musical en la ciudad de Barquisimeto. Sus abuelos paternos llegaron de Italia y trajeron consigo una colección de instrumentos, de acuerdo con el libro "Venezuela Sembrada de Orquestas" elaborado por la periodista Chefi Borzacchini.

La abuela de Abreu le cantaba óperas y su abuelo fundó una banda en su pequeña granja andina en el vecino estado de Trujillo.

Según el libro, la casa de Abreu era la única con piano en la zona. Impulsado por su familia, aprendió a tocar el piano y violín a los 9 años. "Muy tarde", se lamenta.

Después estudió composición y otras cosas ajenas a la música; también es economista y fue legislador.

A Abreu le molestaba que la educación musical en Venezuela estuviera confinada a una elite, con pocos maestros y carencia de instrumentos para los pobres mientras países como Argentina, Brasil y México tenían programas de enseñanza mucho más desarrollados. "Vivía en un país donde el acceso a la educación musical era muy pequeña, donde los muchachos que se graduaban no tenían destino profesional".

"Me daba rabia que mi país en ese momento no pudiera alcanzar la misma meta. Entonces me propuse poner a Venezuela a nivel de las más grandes naciones musicales... Teníamos que ponernos a nivel de ellos y superarlos".

El resultado de esa indignación fue El Sistema, que Abreu comenzó en 1975 con la idea de extender a nivel nacional la educación musical. Abreu recorrió el país fundado orquesta tras orquesta.

Los gobiernos sucesivos, incluyendo el del presidente Hugo Chávez en los últimos 13 años, le han dado apoyo financiero, al igual que otros donantes, como empresas privadas. Actualmente el programa recibe unos 700 millones de bolívares (160 millones de dólares) al año del gobierno, de acuerdo con Eduardo Méndez, director ejecutivo de la Fundación Musical Simón Bolívar, que administra el programa de orquestas.

El reconocimiento internacional se ha extendido y han surgido varios programas basados en El Sistema desde Escocia hasta Los Angeles. Su labor al frente de El Sistema también le han merecido varios galardones, incluyendo el Príncipe de Asturias de las Artes de 2008, uno de los más prestigiosos del mundo.

Dudamel considera que la visión de Abreu hizo posible un programa en Venezuela que es similar a una gran familia musical y "él es como el pilar fundamental de todo esto, el pilar fundamental".

En tiempos recientes, Abreu ha batallado con problemas de salud y ha sido operado por problemas renales e hidrocefalia. Cuando sube escaleras, se apoya en el brazo de un colega. Sin embargo, sigue lleno de energía y empuje, asistiendo a presentaciones y promoviendo a las orquestas.

Abreu confía en que el programa algún día tendrá que seguir sin él porque ha construido una institución llena de jóvenes líderes, administradores y maestros. Además de Dudamel, el alumno estrella del programa, otros músicos y gerentes que se han destacado guiados por Abreu incluyen a Méndez, Valdemar Rodríguez, subdirector ejecutivo de la Fundación Musical Simón Bolívar, y Víctor Rojas, gerente general de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

Cuando se le pregunta qué necesita el programa en el futuro, Abreu responde: "Necesitamos que el Estado siga reconociendo que la música es un derecho de nuestros niños. Que nuestras instalaciones sean excelentes mientras más pobres sean los niños".

Bajo el liderazgo de Abreu se construyó en Caracas el Centro de Acción Social por la Música y se levantará otro moderno centro musical con dos salas de conciertos y salones para ensayos en Barquisimeto.

Méndez dijo que el centro será diseñado por el afamado arquitecto Frank Gehry, quien ha creado recintos notables como la Sala de Conciertos Walt Disney en Los Angeles y el Museo Guggenheim de Bilbao, en España.

Abreu dijo que la sala grande de conciertos en Barquisimeto se llamará "Sala Dudamel".

"El Sistema es una utopía con toda la inmensa energía de la utopía, con toda la belleza y la energía de la utopía", señaló Abreu.

Desde su punto de vista, "la música no es solamente la expresión artística, sino es el concepto global de la armonía, de la armonía cósmica".

"Siempre he soñado que El Sistema propone principios aplicables a todas las demás áreas, incluso al deporte y a la ciencia... Tengo que reclutar gente que me acompañe en eso. Eso vendrá".

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Ian James está en Twitter como @ianjamesap