El club Dynamo de Dresden logró vender totalmente las 32.066 entradas de su estadio, pese a que no se permitió el ingreso de aficionados para un partido de la segunda división del fútbol alemán contra Ingolstadt.

El partido se jugó a puertas cerradas debido a una sanción impuesta al Dresden por desmanes protagonizados por sus hinchas en un partido del torneo de copa al visitar al Borussia Dortmund el 25 de octubre.

Los hinchas decidieron comprar las entradas como gesto de solidaridad hacia el club y se reunieron el domingo para presenciar el partido — saldado con un empate sin goles — en pantallas gigantes colocadas afuera del estadio.

En principio, el Dresden quedó marginado de la Copa de Alemania en la próxima temporada, pero el castigo fue reducido tras presentar una apelación.