Una serie de bombardeos aéreos mató el sábado a 18 rebeldes ligados a la red al-Qaida en un poblado del centro de Yemen mientras que el ejército yemení realizó varios ataques contra combatientes en el sur del país, dijeron las autoridades.

La ofensiva representa un contraataque militar tras la muerte de cerca de 200 soldados.

Los ataques, que comenzaron la noche del viernes y duraron hasta las primeras horas del sábado, estuvieron dirigidos contra posiciones de al-Qaida en las afueras de la ciudad de Bayda, unos 170 kilómetros (100 millas) al sureste de la capital, Saná, señaló una fuente del sector de hospitales.

Al menos dos casas fueron demolidas, dijeron testigos.

En el sur del país, los bombardeos cercanos a la ciudad de Jaar, en la provincia de Abyan, hirieron a nueve rebeldes vinculados con al-Qaida y destruyeron varios vehículos militares que el grupo había tomado en su ataque de la semana pasada en una base en la que unos 200 soldados perdieron la vida.

A principios de esta semana, una incursión del ejército en Jaar mató a ocho combatientes e hirió a otros 12.

Todos los funcionarios hablaron a condición de mantener el anonimato debido a que no estaban autorizados a hacer declaraciones a la prensa.

La ofensiva militar sucede en respuesta al ataque de la semana pasada en el que los combatientes de al-Qaida cruzaron el desierto durante el amanecer para sorprender por la retaguardia a las fuerzas yemeníes. Muchos de los soldados dormían en sus casas de campaña al momento del ataque. Sus cadáveres, muchos de ellos decapitados o mutilados, fueron posteriormente arrojados en el desierto.

Al-Qaida ha aprovechado el caos resultante de la turbulencia política, que ha durado un año, y ha ocupado diversos poblados en el sur de Yemen.

A pesar de sus diversas ofensivas, el ejército no ha logrado desalojar a los rebeldes.

El nuevo presidente de Yemen, Abed Rabbo Mansour Hadi, enfrenta la difícil tarea de tratar de expulsar a los rebeldes del territorio yemení. Juró como presidente el 25 de febrero después de suceder a Alí Abdalá Salé, quien gobernó el país durante más de tres décadas.