La estridente contienda entre los aspirantes a la candidatura presidencial republicana llega al sur de la nación esta semana con un par de competencias reñidas en Alabama y Misisipí.

Las dos primarias del martes suceden a un par de contiendas durante el fin de semana en la prolongada lucha para escoger a quien desafiará al presidente Barack Obama en las elecciones de noviembre. El sábado, Rick Santorum se impuso en las asambleas de Kansas, mientras que Mitt Romney triunfó en Wyoming.

Las encuestas anticipan una contienda reñida en las dos elecciones próximas, particularmente en Alabama, donde Romney, Santorum y Newt Gingrich intensificaron sus campañas televisivas.

Gingrich, cuya campaña lucha por la supervivencia, no puede darse el lujo de perder en Misisipí o en Alabama. Romney, ex gobernador de Massachusetts, busca triunfos en el sur para demostrar que tiene la capacidad de conquistar el apoyo de los votantes evangélicos.

Por su parte, Santorum aspira a dejar a Gingrich fuera de la contienda y surgir como el único rival de Romney desde la derecha del espectro político.

Santorum dijo el domingo a NBC que su campaña ha tenido muy buenos resultados contra la campaña de Romney, con muchos mayores fondos, cuando la puja se redujo a dos candidatos. Pero no reclamó específicamente que Gingrich abandone la lucha.

"Yo no le pedí a Gingrich que entrara, y no le voy a pedir que salga", afirmó.

Un asistente de Gingrich afirmó que el ex titular de la Cámara de Representantes debe ganar ambas primarias en el sur para justificar su continuidad en la campaña. Pero Gingrich se manifestó optimista. "Creo que hay una buena probabilidad de ganar", dijo a The Associated Press sobre las elecciones de Alabama y Misisipí. "Pero quiero zanjar esto de una vez por todas. Vamos a Tampa", agregó, aludiendo al escenario de la convención nacional republicana que se realizará a mediados de año.