Las fuerzas de Siria lanzaron el sábado una ofensiva prevista para aplastar a la oposición en la zona norte dominada por los rebeldes con un bombardeo generalizado en la principal ciudad de la región y un enfrentamiento con los insurgentes que resisten el ataque.

El presidente Bashar Assad rechazó cualquier negociación inmediata con la oposición, en lo que significó un nuevo revés a las ya vacilantes gestiones internacionales en busca de una salida pacífica al conflicto.

Assad dijo al enviado de la ONU, Kofi Annan, que una solución política es imposible mientras los "grupos terroristas" amenacen al país.

La conducción política de la oposición también ha rechazado el diálogo al considerar que las conversaciones son imposibles debido a la represión gubernamental, que en un año ha causado — según la ONU — la muerte de al menos 7.500 personas.

Este panorama sugiere que posiblemente el conflicto continúe agravándose hasta convertirse en una guerra civil.

Las fuerzas sirias se han fortalecido durante varios días en Idlib, la capital de una provincia escarpada y agrícola junto a la frontera con Turquía que ha sido el corazón de las protestas contra el régimen de Assad.

Los soldados gubernamentales bombardearon en la mañana del sábado a Idlib durante varias horas con obuses de tanques al tiempo que rodeaban la ciudad, informó un equipo de trabajo de Associated Press.

Familias enteras huyeron despavoridas con frazadas y otras exiguas pertenencias. Otras se refugiaron en viviendas.

Los combatientes opositores corrían por las calles y se parapetaban en las esquinas para disparar con armas automáticas a los atacantes. Los heridos eran conducidos en camiones a las clínicas mientras grupos de hombres retiraban escollos de las calles para agilizar el paso de las ambulancias.

Muchos soldados de bajo rango que viven en la zona se incorporaron a la oposición y pelean al lado de los civiles que han tomado las armas como parte del llamado Ejército Sirio Libre que se esfuerza por organizarse.

Las acciones sugieren que el régimen concentra ahora su ofensiva en Idlib después de recapturar el distrito de Baba Amr, en la ciudad central de Homs, al término de una ofensiva de un mes que al parecer dejó cientos de muertos y devastó ese sector.

La carnicería en Homs hizo que los países árabes y occidentales renovaran sus reclamaciones de acción para poner fin a la crisis, que muchos temen desemboque en una guerra civil abierta. Las Naciones Unidas calculan que más de 7.500 personas han muerto desde que Siria inició su represión contra los opositores. La rebelión comenzó hace un año en forma de protestas pacíficas contra Assad.

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El fotógrafo de Associated Press Rodrigo Abd en Idlib y el periodistas de AP Albert Aji en Damasco contribuyeron en la información.