La pista fue una sorpresa cuando llegó a la mesa de Ted Wasky. Si no hubiera aparecido, el ex agente del FBI teme que cinco hombres musulmanes en el noroeste de Ohio podrían haber realizado un complot para matar soldados estadounidenses en Irak.

¿La fuente de la pista? Otro grupo de musulmanes que viven en Toledo.

"Estaban hablando de la Yihad y el deseo de defender a sus... hermanos en Oriente Medio contra la agresión estadounidense", dijo Wasky. "La comunidad entendía las libertades que disfrutan en Estados Unidos, estaban preocupados, y lo informaron a la fuerza de tarea conjunta".

Los soplones confiaron lo suficiente en la policía para ayudar al FBI a infiltrarse en el grupo con un informante, y Wasky dijo que la relación era "lo mejor que le ha pasado" a la fuerza local de tareas conjunta contra el terrorismo cuando él era el agente especial a cargo de la oficina de Cleveland del FBI.

Eso es lo que los investigadores policiales, fiscales y alcaldes de ciudades en todo el país dicen que el Departamento de Policía de Nueva York pone en riesgo al vigilar de manera clandestina a los musulmanes en la ciudad y en el noreste de Estados Unidos. Todos citan sus propias experiencias como servidores públicos en comunidades con grandes poblaciones de musulmanes o integrantes de otros grupos minoritarios que se han aislado tras el incidente.

"Basta un error de percepción, se trate o no de un error (real), para que la confianza de la comunidad se vea temporalmente alterada o dañada", dijo Wasky.

Otros dijeron que el espionaje secreto de la policía de Nueva York, y la defensa apasionada contra las sugerencias de que puede ser un error, es un enfoque equivocado que afectará los esfuerzos del departamento para descubrir posibles ataques durante años, si no décadas.

Las críticas han sido rechazadas categóricamente por la policía y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que ha elogiado las tácticas del departamento al considerar que han mantenido a la ciudad segura luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Durante meses, algunos líderes musulmanes, cívicos y universitarios han criticado duramente la vigilancia de los musulmanes por la policía de Nueva York, detallada en una serie de historias de The Associated Press, al considerarla una invasión inconstitucional de la privacidad.

Pero la crítica más sorprendente se produjo el miércoles por el actual jefe de la oficina del FBI en Newark, Nueva Jersey, donde la policía fotografió mezquitas y escuchó conversaciones a escondidas en negocios musulmanes en 2007. Si bien aclaró que no quería exagerar, el agente especial Michael Ward dijo que el programa de espionaje de antemano ha empezado a mermar la comunicación entre las autoridades y los musulmanes en el norte de Nueva Jersey, lo que ha creado riesgos adicionales.