Las amplias regulaciones y la obligación de suministrar información confidencial sobre el patrocinio y los contratos de los jugadores previstos en el nuevo reglamento de la ley del deporte generaron inquietud entre los representantes de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, que temen que el estatuto provoque un declive del sector.

El presidente de la liga, José Grasso Vecchio, lamentó que en el nuevo reglamento fueron ignorados los acuerdos que se habían alcanzado durante la redacción de la Ley Para el Deporte en cuanto a "la autonomía del deporte profesional, la oportunidad de libre contratación con el sector privado y participación".

Señaló que en la redacción de la ley "actuó el consenso, fuimos invitados a la Asamblea Nacional, conversamos, se cambiaron muchas cosas, hubo una situación yo diría que ideal", pero alegó que esos acuerdos no se respetaron en el documento final del reglamento aprobado.

Grasso Vecchio recordó que durante el proceso de discusión de la actual Ley del Deporte "buscamos eliminar las distorsiones y perjuicios que se evidenciaban en los proyectos; señalamos la amenaza que representaban estas distorsiones sobre el béisbol profesional, eliminando la libertad que hoy tienen los peloteros, la liga, los equipos y la fanaticada de decidir cómo se juega y disfruta el béisbol en Venezuela".

"Esto derivó en acuerdos sobre aspectos fundamentales para asegurar la continuidad en la exitosa trayectoria del béisbol profesional, reflejados en la actual Ley de Deporte", enfatizó.

Pero el posterior y complementario "reglamento desconoce estos acuerdos y se redactó sin la participación nuestra ni del sector privado", acotó. Ahora la liga pide "que se reforme el reglamento" con la participación de todos los sectores involucrados.

"El reglamento lo conocimos recién cuando fue publicado en gaceta oficial", manifestó.

Solicitaron además "que no se desvirtúe la intención del legislador de crear un estimulo económico al deporte. La idea era de fomentar los aportes privados al deporte, pero sin controles excesivos que espanten a los patrocinadores", comentó Grasso al criticar las normas que rigen el registro de organizaciones y algunos recaudos exigidos para tal fin.

"Solicitamos que se respete la confidencialidad de los contratos con los peloteros y los patrocinadores, y que se elimine el amplio margen de discrecionalidad que tienen las autoridades deportivas estatales para aceptar registros de organizaciones deportivas y para rechazar patrocinios", señaló.

Los grandes patrocinadores privados del deporte local — Empresas Polar, las firmas de telefonía celular y los bancos — han mantenido un cauteloso silencio sobre la nueva regulación del deporte, aunque algunas compañías le han manifestado a los dueños de equipos que sus inversiones estarán condicionadas a que se despejen las dudas generadas por la regulación.

En agosto pasado, las ligas de béisbol, fútbol y básquetbol acordaron con el ministro del Deporte, Héctor Rodríguez, incluir en la ley una norma que permitirá a las federaciones, ligas y equipos profesionales recibir de manera "automática" el patrocinio privado sin pasar por un filtro gubernamental, como establece la nueva legislación.

Rodríguez ha dicho repetidamente que el gobierno no busca la desaparición de las ligas profesionales. Sostiene que la nueva legislación únicamente busca la "masificación" del deporte y "elevar el nivel competitivo".

En Venezuela, a diferencia del resto de los países sudamericanos, el béisbol es el deporte más popular.

Muchos peloteros de las Grandes Ligas no dudan en jugar en Venezuela por salarios inferiores para disfrutar de la emoción que le imprimen al deporte los aficionados, quienes beben cerveza a granel, no paran de gritar, analizan, comentan y bromean sobre cualquier aspecto del juego en un ambiente familiar donde es inusual que haya peleas.

La liga profesional local tiene ocho equipos, en los que participan unos 300 jugadores.

Voceros del ministerio para el Deportes no respondieron a una consulta de la AP sobre las inquietudes de la liga sobre el nuevo reglamento.