Los aficionados escuchan las palabras "fusión de vértebras" y se preguntan porqué Peyton Manning siquiera piensa en volver a jugar al fútbol americano, temiendo que pueda sufrir una lesión que termine con su carrera y afecte su salud a largo plazo.

Pero, según varios especialistas en la columna vertebral, la principal preocupación de Manning no debe ser su salud, sino la fortaleza de su brazo.

Una vez sane la fusión de vértebras del cuello, el quarterback debe poder aguantar un golpe sin muchos problemas, y el hueso en realidad será más fuerte que otros en su cuello. No obstante, los nervios son delicados, y sólo con el pasar del tiempo se sabrá si se recuperaron lo suficiente para que el Manning vuelva a ser el quarterback que ganó cuatro premios al jugador más valioso de la NFL.

"En realidad el riesgo es mínimo", dijo el doctor Robert S. Bray Jr., quien ha trabajado con el astro del hockey Sidney Crosby y quien tiene una clínica que trabaja con atletas olímpicos estadounidenses.

"Si yo fuera un equipo (de la NFL), preguntaría, '¿sanó la fusión? ¿Tienen una ecografía que demuestre que sanó? ¿Está bien el resto del cuello?''', señaló Bray. "Si esas dos respuestas son afirmativas, entonces es trata de que salga al terreno y demuestre que puede jugar, porque con el pasar del tiempo seguirá mejorando".

Manning se perdió toda la temporada de 2011 por una lesión en los nervios que le ocasionó debilidad en el brazo derecho. El quarterback de 35 años tuvo que ser operado varias veces del cuello, incluyendo una fusión de vértebras en septiembre.

Manning ha descartado el retiro como una posibilidad, y tras ser dado de baja el miércoles por los Colts de Indianápolis, aseguró que quiere seguir jugando.

Varios especialistas que no han atendido a Manning han dicho que no corre peligro si vuelve a jugar. El doctor Robert Watkins, el cirujano de Manning, no hablará sobre el quarterback, dijo su oficina el jueves.

Manning fue operado al menos dos veces entre febrero de 2010 y septiembre de 2011 para reducir la presión en un nervio apretado, lo que ocasionaba la debilidad en su brazo de lanzar. Esas operaciones no funcionaron, por lo que Watkins hizo la fusión, en la que quitó tejido blando entre dos vértebras y fusionó los huesos.

La fusión normalmente demora entre cuatro y seis meses en sanar y, al igual que cualquier otro hueso roto, queda más fuerte después. Pero Manning no puede arriesgarse a volver a jugar antes de que sane por completo.

"Si la fusión sana, el cuello está estable, por lo que puedes aguantar los golpes", señaló el doctor William Tobler, un neurocirujano de la Clínica Mayfield en Cincinnati que ha realizado fusiones a cuatro jugadores de la NFL.

Manning dijo el miércoles que todavía no está completamente recuperado, pero afirmó que está más cerca que nunca.

"Estoy lanzando bastante bien. Todavía falta mejorar, pero he mejorado mucho", señaló.