China tuvo en febrero un gran descenso de su inflación, hecho que dota a Beijing de mayor margen para estimular la economía del país.

La inflación al consumidor descendió de 4,5% en enero a 3,2% en febrero, su nivel más bajo en 20 meses, según cifras oficiales difundidas el viernes.

La contracción del avance de los precios en los alimentos — un tema políticamente delicado — fue mayor, de 10,5% en enero a 6,2% en febrero.

La declinación confiere margen a Beijing para reducir las tasas de interés así como otras restricciones para estimular el crecimiento económico sin preocupación de atizar nuevas alzas.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han advertido a China y otros países en desarrollo que se preparen ante la posibilidad de una nueva desceleración mundial este año.

"Las cifras de los precios de febrero en China ponen en claro una disminución de las presiones inflacionarias", dijo en un informe Alaistair Chan, economista de Analytics, perteneciente a Moody's. "La coyuntura da al gobierno la oportunidad de liberalizar su política monetaria", apuntó.

La inflación es políticamente peligrosa para el Partido Comunista debido a que le socava sus avances económicos que apuntalan su monopolio del poder en el país.

Las alzas suscitaron en 2011 frustración entre la ciudadanía, la cual está furiosa por la corrupción predominante, la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, la contaminación y escándalos en torno a la seguridad de los productos.

La inflación mantenía una tendencia descendente desde 6,5% en julio, su máximo nivel en 37 meses, pero repuntó en enero, con las posteriores preocupaciones de que no se habían extinguido los factores que la propician.

El gobierno se ha fijado la meta de contener este año la inflación abajo de 4%.

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Fu Ting, investigador de The Associated Press en Shanghai, contribuyó a este despacho.

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En internet:

Oficina Nacional de Estadísticas (en chino): http://www.stats.gov.cn