En otras circunstancias, en ciudades como Nueva York o Boston, la renovación de contrato que Andrew McCutchen pactó con los Piratas de Pittsburgh hubiese sido algo de rutina.

Pero no fue así para una franquicia que lleva casi dos décadas desde que completó una temporada con un saldo favorable de victorias y derrotas.

"Es como sentirse que estás casado y estás renovando tus votos matrimoniales", dijo el jardinero central tras aceptar el acuerdo por seis años y 51,5 millones de dólares. "Aquí es donde siempre he querido estar".

Se trata del segundo mayor contrato en la historia de los Piratas.

¿Por qué es significativo? La respuesta es sencilla. Desde la era de Barry Bonds y Bobby Bonilla, la costumbre en Pittsburgh — con una de las nóminas más modestas en las Grandes Ligas — era dejar ir o canjear a cualquier talento en ascenso.

Pero desde que Bob Nutting quedó como dueño del equipo en 2007, los Piratas han revertido su forma de operar.

Abrieron una academia en la República Dominicana. Se han gastado casi 50 millones en la adquisición de prospectos como los pitchers Gerrit Cole y Jameson Taillon y el jardinero dominicano Starling Marte.

"Hemos dicho desde el primer día que nuestro plan es contratar a talento de alto impacto, retenerlos y que maduren para que nuestros fanáticos disfruten con un equipo ganador", dijo Nutting tras atar a McCutchen. "Creo que este acuerdo ratifica ese compromiso, pero también avala el convencimiento que tiene Andrew sobre el rumbo positivo de nuestro club".

Tras el pacto con McCutchen, los Piratas tienen asegurado a dos tercios de sus jardineros titulares con contratos a largo plazo. El año pasado, el guardabosque derecho venezolano José Tábata firmó una renovación de 15 millones por seis campañas.

Es posible que algo similar se concrete con el segunda base Neil Walker.

McCutchen, Tábata, Walker y el antesalista Pedro Alvarez conforman el núcleo con el que los Piratas confían que en 2012 puedan romper una maldición de 19 años con récord negativo.

Bajo la conducción del nuevo piloto Clint Hurdle, lograron superar la barrera de las 70 victorias por primera vez desde 2004 e inclusive lograron estar en la cima de la división Central de la Liga Nacional. Y en el mes de julio, no en abril.

Al final, sin embargo, se desinflaron al quedar con 18 derrotas bajo la línea divisoria del promedio .500 con su foja de 72-90.

Pero los Piratas mostraron alentadores señales de progreso.

— McCutchen, quien fue seleccionado a su primer Juego de Estrellas, alcanzó sus mejores cifras personales con sus 23 jonrones y 89 carreras remolcadas.

— Walker bateó para .273, conectó 36 dobles y estableció una marca personal con sus 83 impulsadas.

Joel Hanrahan fue uno de los mejores cerradores del circuito con 40 rescates y efectividad de 1.83.

Mientras San Luis y Milwaukee, sus rivales de división, perdían a Albert Pujols y Prince Fielder, el gerente Neal Huntington estuvo muy activo al traer al receptor Rod Barajas, al torpedero Clint Barmes y al jardinero Nate McLouth.

También incorporaron a un par de veteranos abridores para su rotación, con A.J. Burnett y Erik Bedard.

Burnett llegó tras un canje con los Yanquis y con la expectativa que un cambio de ciudad le sirviera para resucitar su carrera, que se estancó los últimos dos años en Nueva York. Pero el derecho se perderá por lo menos los dos primeros meses de la campaña tras fracturarse un hueso cerca del ojo al recibir un pelotazo en el rostro cuando practicaba el toque.

Mientras esperan la recuperación de Burnett, la rotación estará integrada por Bedard, James McDonald, Kevin Correia, Jeff Karstens y Charlie Morton.

Los Piratas necesitan más innings de sus abridores, luego que el año pasado quedaron en el 14to lugar entre 16 equipos con 78 aperturas de calidad.

Ofensivamente, los Piratas dejan mucho que desear. Walker no debe ser el cuarto bate, pero no tienen otra alternativa.

Es un equipo que esencialmente depende de su velocidad, elemento en el que McCutchen y Tábata sobresalen. No tienen claro el dueño del puesto en el bosque izquierdo entre el veloz Alex Presley o la experiencia de McLouth, un jugador con etiqueta de "All Star" que Pittsburgh transfirió a Atlanta en 2009 para luego caer presa de las lesiones.

Mucho va a depender de Alvarez. Luego de un prometedor 2010, el dominicano vio mermar 65 puntos porcentuales su promedio al bate hasta caer a .191 y su cuenta de jonrones decayó de 16 a cuatro. Se dice que eventualmente tenga que pasar a la inicial, donde Garret Jones es la opción del momento.

Pero este es un equipo mucho más respetable con respecto al que perdió 105 juegos en 2010. ¿Alcanzará para acabar con la racha negativa de 19 años? La posibilidad es bastante favorable.

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